Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 6 Enero, 2012


Fuego preelectoral


Lo que parecía una época de descanso y tranquilidad para los fueros de la conciencia, se convirtió más bien en un campo de premoniciones sobre lo movido que será este 2012 en el tema de campaña electoral.
José María Figueres, tras su celebración de cumpleaños y comida de tamal, no ha parado de repetir, una y otra vez, que no tiene interés, ni tiempo, en aspirar a la Presidencia en 2014.

Si bien sus palabras son contundentes, queda claro que su retorno al país implica sus deseos de participar en la vida política del Partido Liberación Nacional.
Lo anterior se suma a una apretada agenda de reuniones con las figuras de mayor peso del “par-tido”, desde las alas ideológicas conservadoras hasta las más liberales.
Se respiran aires de división en Liberación, algunos que sueñan con las glorias estatistas de antaño, mientras otros procuran un control pragmático de una versión “actualizada” de la socialdemocracia.
Hoy los verdiblancos son sin dudas la agrupación con mayor caudal electoral, con un 35% de simpatizantes en la última encuesta (CID Gallup).
Tras la contundente victoria de Laura Chinchilla, con un 47% de los votos en 2010, Liberación se convirtió en el vehículo electoral más cotizado.
En este sentido, la campaña 2014 empezó minutos después de que se supiera que doña Laura ocuparía la silla presidencial. Las casi inmediatas elecciones de alcaldes en diciembre de 2010 contribuyeron a este fenómeno.
En realidad el fuego preelectoral para Liberación arrancó desde ese momento, y la Presidenta ha visto de cerca los daños colaterales de este proceso en su propio gobierno.
Por ahora, la lucha por recuperar la Presidencia del Congreso es vital para el partido oficialista, más si se toman en cuenta el sinnúmero de temas pendientes, el peligro al presupuesto y la larga lista de promesas sin cumplir que acumula esta organización.
Mientras tanto, las esperanzas de una agenda ideológica armonizada, unificada y coherente con la multiplicidad de visiones dispares que hoy anidan en Liberación Nacional parecen desvanecerse en ilusiones.
Hoy este “par-tido” merece más reconocimiento como una demoledora maquinaria electoral, que como una organización consistente con su Carta Fundamental.

Luis Alberto Muñoz