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Es necesario uniformar reglamentos de arbitraje

El arbitraje, una novedosa manera de resolución de conflictos fuera de la esfera del Poder Judicial, provoca sentimientos encontrados, entusiasmo de unos y rechazo de quienes no entienden que no se trata de desplazar a los Tribunales de Justicia.
El arbitraje es un medio más expedito para la resolución de conflictos y ha experimentado un auge inimaginable. Unido a ese desarrollo nacen los Centros Especializados de Arbitraje, tales como el de la Cámara de Comercio de Costa Rica, el del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos y el del Colegio de Abogados.
Frente a ellos surge la interrogante de cómo es posible que terceros, ajenos a una jurisdicción estatal, con su propio reglamento y fuera de la rigidez de los códigos, tengan la potestad de dirimir su conflicto.
Cómo explicarle al público que el proceso arbitral es transparente, eficaz y confiable como la jurisdicción Estatal, si en realidad las reglas del arbitraje dependerán del Centro elegido para su realización y no como en el caso de los Tribunales del Poder Judicial, que opera el Código procesal vigente, sin importar la sede del proceso.
A nivel mundial hay una clara tendencia a unificar las normas, ¿por qué no podemos pensar en unificar nuestro proceso de arbitraje nacional? ¿Qué ventajas podría ofrecer la unificación, la uniformidad procesal y el uso de buenas prácticas en todos los centros?
Permitiría a los árbitros, profesionales participantes y personal de apoyo tener una misma base para desarrollar sus destrezas conforme un solo reglamento y no tener que avocarse al estudio del detalle del reglamento del Centro a cargo de la administración del arbitraje y posteriormente al desarrollo del proceso. En una actividad que marcha con una muy marcada tendencia al crecimiento y por ende la proliferación de Centros y reglamentos diversos, podrían hacer dudar al usuario de la calidad de este proceso alterno.
Tener un solo reglamento para el desarrollo del proceso Arbitral Institucional, que es el administrado por un Centro, pondría a estos en igualdad de condiciones para la oferta de servicio, motivando así el desarrollo de acciones paralelas, con miras a conquistar a potenciales usuarios, a través de factores como la eficiencia en los servicios, instalaciones, personal de apoyo, tiempo y calidad de transcripciones, fotocopias, notificaciones, tarifas, entre otros aspectos que a la postre significarían grandes ventajas para el usuario.
Por ejemplo, en el arbitraje internacional existe el Reglamento de Arbitraje el elaborado por la Uncitral, que muchos Centros a nivel mundial han adoptado, con sutiles reformas, lo que evidencia una clara tendencia hacia la uniformidad, en busca de garantizar la certeza y estabilidad del proceso.
Teniendo presente que el arbitraje nace como una opción para que el usuario tenga una vía distinta para resolver sus controversias patrimoniales, por el momento, qué mejor aporte para el desarrollo y evolución del arbitraje nacional que el uso de reglamentos uniformes, guías de buenas prácticas arbitrales similares, que garanticen la eficiencia, celeridad, transparencia y buen servicio en la resolución de conflictos que les son sometidos a su resolución final.

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