Frágiles alianzas esperan a nuevo presidente en el Congreso
La bancada legislativa de Fabricio Alvarado, de Restauración, tendría 14 diputados, mientras que la de Carlos Alvarado, del PAC, diez legisladores. Archivo/La República
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Sin importar quién gane las elecciones presidenciales en segunda ronda este 1º de abril, el nuevo mandatario tendrá que echar mano de frágiles alianzas para gobernar en armonía con el próximo Congreso.

A tres semanas de las elecciones y con las adhesiones políticas que han recibido los dos aspirantes presidenciales, pareciera que Fabricio Alvarado, de Restauración Nacional, tendría una mayor oportunidad de gobernabilidad, con relación a su rival Carlos Alvarado, del PAC, según analistas consultados por LA REPÚBLICA.

En estos momentos no se puede descartar que la disimulada alianza política entre el candidato evangélico, el PLN y un sector del PUSC, se traslade también a la Asamblea Legislativa, aseveró Claudio Alpízar, analista político.

Un eventual gobierno de Fabricio lograría mayoría absoluta en el Congreso con más de 38 votos, lo cual le permitiría no solo aprobar nuevos impuestos, sino también validar cambios en los pluses salariales y restringir el gasto público vía presupuesto, entre otros temas.

Otro aspecto que favorece a Fabricio, es que la bancada de Restauración es más numerosa —14 legisladores— con relación a la del PAC —diez diputados— y que además el Frente Amplio, que ha sido el aliado natural del partido oficialista estos últimos cuatro años, ahora solo tendrá un diputado y no los nueve de esta administración.

“En la nueva Asamblea habrá una menor cantidad de representantes de partidos de izquierda y eso nos hace pensar a los analistas que los acuerdos serán más factibles entre los partidos de centro, como podrían ser el PLN, el PUSC y Restauración. Un gobierno del PAC estaría muy reducido en el Congreso, con un aliado natural muy golpeado, por lo que tendría que buscar otras alianzas, aseveró Alpízar.

No obstante, el apoyo del PUSC para Fabricio no parece tan claro a primera instancia, ya que ese partido ha lanzado señales confusas.

Esto, porque Rodolfo Piza, excandidato presidencial, y otros de sus principales colaboradores como Edna Camacho, excandidata a la vicepresidencia, y Jorge Guardia, economista, decidieron darle su respaldo a Carlos Alvarado, del PAC, en la segunda ronda.

Mientras tanto, un nutrido grupo de exministros socialcristianos y hasta diputados electos, como Pablo Heriberto Abarca, decidieron ir en contra de su líder.

“Si el PUSC llega a transar con Restauración Nacional y el PLN, un gobierno de Fabricio tendría 42 votos inicialmente, lo cual está por encima del número mágico de 38 votos; sin embargo, eso todavía no está claro en la ida y venida de adhesiones, aunque pareciera que la mayoría de los nuevos diputados del PUSC están con Fabricio y no con Carlos, incluido Pablo Heriberto Abarca, quien además es secretario del partido”, dijo Daniel Calvo, analista independiente.

Por otra parte, el hecho de que Fabricio tenga en sus filas al diputado Mario Redondo, quien eventualmente fungiría como operador político entre Zapote y Cuesta de Moras, es algo que suma a favor del aspirante evangélico.

El conocimiento del manejo legislativo —fue presidente de la Asamblea y dos veces diputado—; además de ser “una persona con trayectoria y respetada por los partidos suman a favor del aspirante evangélico”, agregó Vanessa Calvo, analista independiente.


 


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