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Fito “está solo”

El argentino brindó un concierto acústico el pasado martes, a voz y piano

Gabriela Morúa
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El martes por la noche, la Torre Geko en Plaza Real Cariari palpitó con los miles de costarricenses que se hicieron presentes en el concierto del cantautor argentino Fito Páez. Aproximadamente se esperaban 2.500 aficionados, lo que provocó el cambio a este recinto (antes iba a ser en The City), escenario sencillo y plano para el show acústico.
A las 8 p.m., hora a la que se determinó empezaría el concierto, un eufórico público aclamaba una y otra vez por el intérprete.
Pero, media hora después, fue el cantante costarricense de trova Esteban Monge quien apareció a entretenerlos con su guitarra y armónica.
La energía y expectativa se empezaban a acumular en el aire con un “olé, olé, olé, Fito, Fito”, hasta que por fin, una hora después de lo esperado, a las 9.12, salió haciendo reverencias y saludando vestido de traje.
El escenario se encontraba iluminado y con tan solo un piano negro. Se sentó rápidamente y empezó a tocar, “es muy hermoso estar aquí”, decía Fito.
“Si es amor” fue el tema con el que abrió el concierto, canción del álbum “Rodolfo”, la cual emocionó rápidamente al público, que empezó a cantar fielmente la letra. Continuó con “Eso que llevas ahí” y “She's mine”, con aplausos y gritos que no paraban.
En un cambio de paso, y entre tragos de agua, realizó una breve introducción a la próxima canción, “Sofi fue una nena de papá”, tema de letra muy intensa sobre la vida de una mujer.
Luego se escuchó el clásico “El amor después del amor”, que logró despertar de nuevo a todo el lugar con bailes y gritos.
Se lograron escuchar “11 y 6”, “Al lado del camino”, “A rodar mi vida” y “Ciudad de pobres corazones”.
Este diferente concierto, además, contó con la presencia del guitarrista Coqui Hernández, quien acompañó a Fito en algunos de sus temas.
Después de prácticamente una hora y 40 minutos, el cantante se despidió entre besos con una rosa que le lanzaron, pero por petición incesante en coro, salió un poco más relajado a cantar lo último.
“Está de más decir que fue una noche inolvidable”, mencionó tras la teclas antes de deleitar con “Mariposas Technicolor”, donde todos se transformaron y a pulmón vociferaron la letra.
En un último giro de la noche, se presenció una pequeña improvisación, agradecimientos y sentimientos. “Todas las mañanas que viví, hasta que te vuelva a ver” dijo, se levantó, aplaudió y finalizó.
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