¡Fiesta en Boston!
Cayó el último out y la fiesta comenzó, los jugadores de Boston celebran en el montículo y sobresale, como a la largo de la Serie, David Ortiz, quien terminó siendo el MVP. Rob Carr-AFP/La República
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¡Fiesta en Boston!

Medias Rojas se consagró campeón de la Serie Mundial

Con el último lanzamiento del pitcher japonés Koyi Uehara y el inmediato ponche del izquierdo Allen Craig, los Medias Rojas de Boston se coronaron campeones de la Serie Mundial 2013 en su estadio de Femway Park, al derrotar 6-1 a los Cardenales de San Luis y dejar en 4-2 las cifras finales del duelo.
Una gran actuación del abridor John Lackey blindó las aspiraciones de los locales, lanzando siete entradas con lo mejor de su repertorio basado en la experiencia y una gran fortaleza. Solo permitió una carrera impulsada por Carlos Beltrán, justamente el último hombre al cual enfrentó antes de ser sustituido.
Clave resultó la parte baja del tercer episodio, cuando un doblete de Shane Victorino con bases llenas, permitió que sus tres compañeros anotaran y pavimentar así el camino hacia el trofeo, con lo que inició la locura en un Femway Park con 38 mil almas que ya sentían el primer título en casa en 95 años.
Otras tres carreras en la cuarta enfriaron por completo a San Luis y lo pusieron temprano con una cuesta muy empinada y una difícil salida para el novato sensación Michael Wacha, quien en el juego dos de la serie dominó a Lackey y a las Medias con una gran actuación; pero ayer la historia fue otra.
Los Cardenales tuvieron varias opciones donde ubicaron corredores en posición de anotar o incluso con casa llena, como en la sétima entrada, cuando un vuelacerca hubiera puesto el juego 6-5, pero los fallos de su ofensiva en la hora grande acabaron con cualquier intento de siquiera iniciar la remontada que ilusionara. Simplemente terminó siendo un reflejo de lo que presentó San Luis en estos juegos finales, donde a la hora de verdad no pudo concretar.
Tras este escenario la alfombra para el título quedó prácticamente puesta y fue solo cuestión de tiempo hasta que cayera el último out y la ciudad celebrara el octavo título de su historia y el tercero en los últimos nueve años. Este cobra un sabor especial pues es el primero que se celebra en casa desde 1918.
Los entendidos afirman que es ahora que realmente muere y cae la llamada “Maldición del Bambino” con el triunfo como local, como se bautizó a la racha de 86 años sin coronas del equipo, pues en 2004 y 2007 celebraron en San Luis y en Colorado, respectivamente.
Es toda una metamorfosis la ocurrida en Boston, pues pasó de ser el último sitio en la Americana en 2012 a campeón al año siguiente, siendo apenas el segundo equipo en la historia en conseguir esto. Un gran mérito recae en su coach, John Farrell, llegado desde Toronto, entre críticas de haber tomado una supuesta mala decisión en la mudanza.
La potencia de figuras como Dustin Pedroia, Mike Napoli y David Ortiz “Big Papi”, nombrado Jugador Más Valioso de la Serie, fue el pilar para que el mejor equipo de las Grandes Ligas se proclamara con justicia campeón. Fue primero desde el día uno de temporada y lo continuó siendo en el último.
Pudo ser el aspecto duro de cara de leñadores y sus frondosas barbas, la potencia de sus bates, el manejó de su coach, o los aciertos de su picheo como el del cerrador Koyi Uehara, pero algo tuvo Boston que sencillamente no pudo aguantar el resto.

Sergio Alvarado
[email protected]
@La_Republica



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