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Columnista invitado
Fideicomiso de titularización

José Rodríguez Sánchez
Banca de Inversión, Banco Nacional

Como ya se comentó en una columna anterior, la titularización puede realizar mediante varios vehículos. Uno de ellos es el Fideicomiso, el cual presenta una serie de ventajas para las partes involucradas en el negocio. En esta oportunidad hablaremos de las bondades del fideicomiso desde el punto de vista financiero-contable para la entidad fideicomitente, es decir la que pretende realizar la titularización.

La titularización es una fuente alternativa de financiación que permite la movilización de “activos” de los balances y su refrescamiento, es decir, permite en algunos casos recomponer el balance de la empresa y en otros, independizar riesgos al desvincular los proyectos del balance.

Para entender mejor lo comentado, utilizaremos dos ejemplos sencillos.

1. En primera instancia, pensemos en una institución que maneja una cartera de créditos (hipotecarios, prendarios, etc.), los cuales contabiliza como activos a su favor. Esta empresa se encuentra con un nivel de endeudamiento que no le permite financiarse tanto como desearía. Con esta perspectiva, la titularización de créditos se convierte en una opción muy importante para ella, pues podría vender dichos créditos a un fideicomiso de titularización. Con esta venta, la sociedad obtendrá recursos sin necesidad de endeudarse y a la vez, estaría cambiando activos no líquidos como son los créditos, por recursos frescos que se convertirían en nuevo capital de trabajo. La titularización se convierte así en un oxigenante para la institución.
2. Otra forma en la que la titularización podría contribuir a la recomposición del balance, sería mediante la titularización de ingresos futuros de la empresa, los cuales deben ser fácilmente medibles y cuantificables en el tiempo.
Mediante la cesión de los derechos de estos flujos a un fideicomiso, estos se independizan del balance y a la vez con ellos se pueden desarrollar proyectos paralelos al desempeño normal de la empresa, sin agregarle al balance el riesgo del nuevo proyecto, pues el fideicomiso es un patrimonio independiente.

Como se puede notar la titularización es una forma de financiamiento estructurada, que se diferencia de la financiación directa, pues le permite a la empresa demandante de recursos, utilizar sus propios activos para obtener financiamiento y a la vez recomponer su balance. Así como generar nuevos activos desde el fideicomiso para que sean negociados en el mercado de valores.
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