Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Miércoles 4 Abril, 2018

¡Felicitémonos!

Ha concluido la campaña más tempestuosa de las últimas décadas, y a pesar de que crispó los ánimos de los seguidores de ambos bandos como pocas veces se ha visto, la elección transcurrió sin incidentes.

A pesar de que se dieron roces a todo nivel, tanto a nivel partidario —en aquellos que quedaron excluidos de la segunda ronda—, como a nivel de los círculos de conocidos, de amigos y de familiares, el uno de abril nos levantamos esperanzados de ejercer el derecho al voto, cumpliendo con nuestra obligación con Costa Rica.



Hubo una votación masiva, donde acudieron a las urnas más votantes que en la primera ronda. Algo pocas veces visto en el mundo.

Un trabajo ejemplar de parte de las Autoridades del Tribunal Supremo de Elecciones, pues a menos de tres horas de haberse cerrado las urnas presentaron los resultados de las actas reportadas por parte del noventa por ciento de las juntas receptoras de votos.
Se dio un espaldarazo al candidato oficialista.

Don Carlos Alvarado Quesada fue a quien el pueblo escogió en una elección contundente, y que no dio lugar a dudas sobre el mandato que recibe.
Don Fabricio Alvarado hizo un rápido reconocimiento de que el destino, los votantes, había apuntado hacia otra dirección y ha manifestado su disposición a colaborar con las nuevas autoridades electas.

Escogimos un nuevo presidente para que rija los destinos de la patria, y es deber de los ciudadanos, miembros de partidos y organizaciones sociales, respaldar a quien le corresponderá ejercer la Presidencia durante la celebración del Bicentenario.

Viene una ardua tarea, temas como la reducción del gasto, el déficit fiscal, las pensiones, combatir la corrupción, el abandono de zonas costeras, generación de empleo, atracción de capital extranjero, y otros más, están todos en primera línea.

Se ha llamado a un gobierno de Unidad Nacional, y es urgente dar las señales de un trabajo conjunto de las diferentes fracciones en el Congreso, y que ahí se den las negociaciones que se requieran para poder establecer un norte y dar rumbo a Costa Rica.

Hay optimismo en el ambiente, y las nuevas autoridades deben sacar provecho de este capital político para que los electores no vuelvan a sentir que se les ha defraudado.

Bien señala el fundador de Acción Ciudadana que este partido tiene una gran deuda con Costa Rica.

Las expectativas hoy son más grandes que hace cuatro años, pues hubo un amplio sector de la sociedad no conforme con la administración que concluye.

Deben ya quedar atrás los resentimientos del pasado, pues lo primordial hoy es construir el futuro.

No debe de dejarse de lado que habrá que hacer un análisis sobre los diferentes clivajes que se dieron en esta elección: Valle Central-costas, evangélicos-católicos, liberales-conservadores, religión-derechos humanos, y tal vez alguna que se nos escape.

Quedan temas sobre la mesa que se tendrán que zanjar por las vías que corresponde.

Es deber de todos hoy acuerpar al presidente Alvarado, colaborar, sin renunciar a ser vigilantes de su trabajo y el cumplimiento de sus planteamientos. No recibe un cheque en blanco.

No nos queda más que felicitar a don Carlos, a su equipo ganador, augurarle éxito en el ejercicio de sus funciones, y sí, por qué no, felicitarnos nosotros como país, pues nuevamente hemos sido ejemplo en el mundo, y a pesar de las marcadas diferencias, concluimos el proceso en paz y se ha aceptado el resultado sin cuestionamiento alguno.