Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 24 Diciembre, 2015

Felices fiestas

En medio del frenesí característico de la época, ayer por la mañana, al dar los buenos días a un colaborador de la empresa vecina, caí en razón que los saludos en las vísperas de Navidad 2015, se habían reducido, en mi experiencia personal, en los últimos años… estimados lectores: felices fiestas, que la paz y el amor llenen sus corazones y el de sus familias en esta Navidad y que 2016 sea un año en el que sus proyectos de vida tomen sentido.
Que esta Noche Buena y esta Navidad 2015, no pasen inadvertidas; no se piensen en función de vacaciones, sino como una época para compartir, para preocuparse por las carencias, por los anhelos, por los sentimientos propios y del prójimo, para reflexionar sobre lo que hemos hecho en el pasado, frente a quienes queremos ser; para detenernos a demostrarles a quienes tenemos al lado, que valoramos su existencia y que les deseamos que se multipliquen para sí mismos, los buenos deseos que alberguen en su corazón.


En una era llena de redes sociales, en el afán de estar conectados, uno de los desafíos es que no se nos olvide “conectarnos” al menos en la cena de Noche Buena y la festividad del 25, con esas personas con quienes compartiremos la ilusión de estar juntos y de tener ese tiempo invaluable que con motivo de estas celebraciones solo ocurre una vez al año. Si se está lejos de la familia, esa misma tecnología hace posible un acercamiento para no sentir tan grande la distancia.

El curso de la historia de cada uno de nosotros, se construye todos los días; si queremos cosechar en 2016, debemos sembrar en 2015. Estas fiestas presentan la oportunidad del año para replantear nuestra manera de estrechar lazos con las personas que nos importan, para identificar conductas que queremos modificar y planificar conductas alternativas, para poner palabras a emociones, para reforzar a los demás, para hacer feliz a alguien que ni siquiera conocemos.

Queremos comenzar el año nuevo sin pendientes que afecten las estrategias o el ambiente de nuestros negocios. En la misma medida, deberíamos comenzar el año sin pendientes personales que afecten el replanteamiento de nuestras acciones, en función de nuestros principios y nuestros propósitos. Para mí, una buena forma de cerrar el año, se resume en esta reflexión que me encontré hace un par de noches, “meta para 2016: Estar al lado de quien valore mi presencia… Ofrecer mi tiempo a quien hace que mi tiempo valga la pena… Cuidar de quien cuida de mí, y valorar a quien se interesa por mí”.
“Todos” sabemos que el frenesí de la época dura poco. Muchos habremos experimentado cierta sensación de ansiedad con el inicio de los nuevos años y hasta frustración por metas no cumplidas con el cierre de los años que se dejan atrás… en esta pendiente que no se acaba porque se acabe un año, nunca está de más recordar que lo único que no tiene solución es la muerte.
La planeación para 2016 me parece un buen comienzo de año, pero sigue siendo por mucho el 20% del pastel, el otro 80%, en coherencia con la teoría de Porter, recae sobre la implementación de esos planes. En diciembre es común obviar que aún quedan días para llegar al 80% de los planes con los que iniciamos 2015; si ya se obvió en lo laboral, en la salud, “en lo formal”, quizá una buena forma de cerrar el año es no obviar en lo familiar, en lo espiritual, “en lo emocional”.

Alejandra Esquivel

 

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.