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Desviación de metas inflacionarias influye en cuentas del sector empresarial y genera incertidumbre en el entorno económico

Falla en estimaciones afectan credibilidad del Central

• Economistas consideran que entidad no ha actuado adecuadamente para prevenir

Israel Aragón y Víctor Sanabria
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La diferencia de seis puntos porcentuales entre las estimaciones inflacionarias hechas por el Banco Central para este año y lo que ha marcado ese indicador en la realidad, han empañado la credibilidad la entidad emisora.
La dificultad para prever el impacto en la economía nacional de las crisis sufridas en el mercado internacional y el retraso para corregir estos desequilibrios no han satisfecho la expectativa de algunos agentes económicos.
Si bien las principales situaciones están fuera del alcance del Banco Central, como la enorme subida este año en los precios del barril de petróleo y una profundización de la desaceleración económica en los Estados Unidos, economistas consideran que podrían haberse considerado dentro del margen de incertidumbre que se maneja para las proyecciones.
Ese margen fue de un más menos 1% para la proyección inflacionaria del presente año, fijada en un 8%.
Esta situación ha afectado directamente al sector productivo, que había realizado sus planeamientos de acuerdo con las metas del ente emisor.
“Las empresas están sufriendo financieramente la subida de los costos, y la situación es bastante generalizada en el sector, porque toda empresa tiene unas previsiones anuales y se han producido desviaciones, por lo que las empresas han tenido que elevar sus precios”, adujo Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias.
Sin embargo, González excusa al Central al afirmar que “en este momento hacer previsiones y estimaciones acertadas o exactas no es nada fácil, no estamos en una situación de bonanza como para pedir una exactitud y más teniendo en cuenta el tamaño del país”.
Lo que sí podría hacer el Banco Central, en su criterio, es considerar esas posibilidades en el nivel de incertidumbre, que podría estar “mejor acotada, reflejar mejor la situación internacional, que en vez de un más menos 1% (como margen de error), que de sea de un más menos 3%”.
Pero los especialistas también critican al Central la actitud conservadora que ha mostrado y no reaccionar ante los fenómenos económicos con prontitud, sino más bien esperar que se manifiesten y buscar paliar sus consecuencias.
“Creo que el Banco Central ha perdido credibilidad, no solo por lo sucedido en julio, sino desde el principio de la aplicación del sistema de bandas. En el segundo semestre del 2007 anunció insistentemente que no variaría las bandas, y al final lo hizo en noviembre. Luego dejó entrever que solo haría intervenciones en el piso y en el techo de las bandas, pero luego intervino en el medio, sin dar mucha información al respecto. Posteriormente siguió interviniendo, directa o indirectamente, tratando de guiar el tipo de cambio hacia un cierto nivel deseado, pero luego dejó que subiera fuertemente en pocos días” afirmó Luís Mesalles, economista.
Para Carlos Arguedas, académico de la Universidad Nacional, “el lunar y el pecado de omisión del Banco Central es el factor credibilidad. En mi opinión, la entidad ha perdido credibilidad en todo el proceso, tomando en cuenta desde el año 2006, porque un jugador importante, ya sea un banco estatal o privado o un importador, puede ocasionar una volatilidad significativa en el mercado y entonces el Banco debe intervenir marginalmente. Además, la expectativa es que las bandas actuales son insostenibles en el mediano plazo”.
Las críticas al Central se agudizaron cuando, a mediados de julio pasado, el tipo de cambio presentó una gran volatilidad y se ubicó en el margen superior de la banda.
“El sistema de bandas ha funcionado a medias porque se presentaron tres sustos cambiarios (producto de especulación cambiaria), donde se muestra que el mercado cambiario está en pañales. Pero en lugar de que sea el mercado el que resuelva la situación, el Banco entra a intervenir marginalmente y se aleja del objetivo fundamental de lograr la consolidación de un mercado como tal” recalcó Arguedas.
La autoridad monetaria en la última revisión del programa macroeconómico para el 2008 y 2009 proyectó para final de este año una inflación que converja al 14%, y una inflación de 9% para 2009.
“En mi criterio, esta proyección implica el reconocimiento de que hay factores externos fuera del control de la política económica interna, por lo que aferrarse a la inflación del año pasado no resulta conveniente ni práctico, pues el fenómeno del 2008 se entiende en buena medida como transitorio. Muchos analistas internacionales creen que habrá una moderación de los precios del petróleo y de importantes cereales y metales el año próximo, por lo cual las posibilidades de bajar la inflación parecerían realistas” mencionó Félix Delgado, director de programas de CEFSA.
Lo que podríamos esperar para lo que resta del año, según los analistas, es que se mantengan las presiones sobre el tipo de cambio y la tendencia al alza de las tasas de interés, lo cual tendría efectos en los resultados inflacionarios.
“Es difícil anticipar esto sin basarse en algunas premisas de análisis. Entre ellas, me parece que difícilmente tendremos de nuevo ingresos masivos de dólares a la economía, como los tuvimos en los años previos. La situación externa, si bien aflojará un poco, continuará representando una carga fuerte porque estamos teniendo que trasladar cada vez mayor cantidad de recursos al exterior por los altos precios de materias primas que debemos adquirir” resaltó Delgado.



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