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Viernes, 27 de noviembre de 2020



FORO DE LECTORES


Extender nuestras zonas francas

Jonathan Prendas [email protected] | Lunes 16 noviembre, 2020

Jonathan Prendas

Jonathan Prendas

Diputado

Nueva República

El cierre en nuestro país de una planta de lija y cintas adhesivas de la empresa estadounidense 3M, es una verdadera lástima tanto por los empleos que se pierden, como por no haber podido retener esa operación. Este hecho nos lleva a poner nuestro enfoque en la necesidad de efectuar algunos cambios de paradigma en la atracción de la inversión extranjera en Costa Rica.

Se trata de realizar mayores esfuerzos para atraer empresas manufactureras que se adapten a las habilidades y condiciones de un altísimo porcentaje de costarricenses, y de esta manera nos ayuden a reducir el nivel de desempleo en el país.

Los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos justifican esa propuesta. Actualmente, la falta de trabajo afecta con mayor severidad a las personas jóvenes con bajos niveles de escolaridad, es decir, con primaria completa y secundaria incompleta. Para hablarlo en cifras, el 57% de las personas que no encuentran empleo se ubican en esa categoría y los desempleados menores de 34 años suman un 50% del total.

De acuerdo con el INEC, los que más han perdido el trabajo como resultado del Covid-19 son personas de bajo nivel educativo y que ganaban los salarios más bajos. También existe otro grupo tremendamente castigado por el desempleo: el porcentaje de madres jóvenes que no tiene trabajo pasó del 38% al 63% en la comparación interanual, lo que quiere decir que dos de cada tres mujeres que tienen hijos y son menores de 25 años, no encuentran trabajo.

Debemos continuar esta ardua labor para mejorar los ingresos de los costarricenses, promover la educación, el dominio de idiomas extranjeros y con la meta de atraer empresas foráneas especializadas que contraten a personal profesional, bilingüe y capacitado, sin descuidar la necesidad de proporcionarle opciones a esa gran cantidad de personas que no hablan un segundo idioma y no se han graduado de la secundaria, cuyas necesidades son más que evidentes.

Antes de las elecciones estadounidenses, sonaban rumores de la intención de empresas multinacionales de mover sus operaciones de China. El aumento de las tensiones entre Estados Unidos y el gigante asiático, en especial la continua amenaza del aumento de aranceles que incrementarían los costos de producción, tentaría a estas compañías a dar el paso.

Quizá el resultado de esos comicios motive un cambio de mentalidad en algunas de ellas, pero de todas formas nuestro país tiene una larga tradición en la atracción de inversiones y su privilegiada posición geográfica –sumado a la calidad de la mano de obra- nos convierte en una nación apetecible para realizar negocios. Joe Biden, a quien varios medios de comunicación dan como ganador de las elecciones, tiene fama de propiciar la integración comercial.

Como ya hemos dicho, tenemos que trabajar en ser más competitivos en términos de costos e infraestructura, pero todos esos esfuerzos valen la pena. Debemos anticiparnos a posibles cambios en el ámbito internacional, adecuarnos a los tiempos, a la realidad de nuestro país y nuestra gente.

Costa Rica debe aprovechar más las bondades del régimen de zonas francas, que hoy constituye

una de las pocas actividades que sostienen la economía del país y cuyos excelentes servicios nos dan prestigio internacional. Estos regímenes aportan casi el 8% del PIB, invierten, les compran insumos a empresas locales para dinamizar la economía y en medio de esta crisis ocasionada por la pandemia, han creado más de 6.000 puestos nuevos de trabajo.

Las zonas francas son hoy por hoy una de nuestras claves para el desarrollo.






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