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País tendría menor capacidad productiva, desempleo y más pobreza
Expertos prevén duro golpe económico en el país

• Merma en flujos de capital, menos crédito, desaceleración económica y alza del tipo de cambio serían otros efectos

Wilmer Murillo
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Costa Rica recibiría los coletazos de la crisis financiera de Estados Unidos, y más recientemente de la decisión de la Cámara de Representantes de darle la espalda al plan de salvamento financiero, presentado por el presidente George W. Bush.
Esta es la opinión de una mayoría de analistas consultados, que incluso encuentran muchas similitudes entre esta crisis y la Gran Depresión que se inició en octubre de 1929.
Expertos vaticinan que en Costa Rica muchos verán en el dólar la tabla de salvación, pero con dólares “inflados”, podrían buscar otras monedas de reserva. Entre estas podría estar el euro, aunque va a depender de que la banca de Europa no se contagie.
La primera repercusión de la gran iliquidez internacional que se haría sentir en el mercado doméstico, es la dificultad de financiar operaciones de comercio internacional y la falta de fondos para prestar localmente, dijo Isaac Castro, analista.
La restricción crediticia ha venido provocada en primer término por el Banco Central y en adelante será estimulada por la escasez de financiamiento externo.
“Ello hará que los bancos sean más exigentes a la hora de prestar; pero también podría hacer surgir el temor entre la gente de lo seguros que están sus dineros en los bancos”, señaló Castro.
Mientras tanto el analista Eric Vargas, afirmó que “no hay forma de que una economía pequeña y abierta pase inadvertida para la magnitud de estos eventos”.
Coincidió con Castro en que la primera baja serían los flujos de inversión pues las posibilidades de que nuevas compañías vengan a establecerse en el país se verán muy disminuidas.
“La reacción de mediano y largo plazo será un menor crecimiento de la producción y una eventual recesión”, manifestó por su parte Fernando Estrada, gerente de Estrategia y Negocios de INS Valores.
El analista señaló que una caída de la inversión y del turismo hará de este y el próximo un año complicado para Costa Rica.
Todo esto sin embargo, no deja de tener aristas positivas. Por ejemplo, al Banco Central se le hará más fácil cumplir sus metas de inflación por la caída en los precios de materias primas, la baja del petróleo, y la posición favorable de las finanzas públicas. “Con estos elementos a su favor, el país se encuentra mejor preparado para enfrentar la crisis”, puntualizó.
Estrada y la gerente de INS Valores, Gina Ampié, coincidieron en que mantener un adecuado flujo de comercio se vuelve más difícil para las empresas sin el Cafta.
“Es más difícil en estos términos exportar y crear nuevos puestos de empleo”, adujo Ampié y agregó que para paliar la crisis, “mucho depende de nosotros mismos”.
Desde el Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez, actualmente en Colombia, en una reunión del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) no prevé que el país pueda observar pérdidas por depósitos de sus reservas monetarias en los bancos que se han visto afectados por la crisis en Estados Unidos. “La política que tiene el Banco hace que tengamos los huevos bien repartidos en varias canastas”, adujo Gutiérrez.
Con respecto al rescate financiero dijo que no tiene suficiente
información como las que ellos (las autoridades estadounidenses) conocen, pero igual que nosotros en pequeña escala, una medida A o B tiene grados de costos sociales y económicos muy altos.
Señaló que en Costa Rica se dan críticas muy fuertes por el exceso de regulación. “La clave es no entorpecer, sino poner reglas de comportamiento armónico con el sano desarrollo financiero”, comentó.
A juicio del Grupo CFS el plan de rescate de Henry Paulson parece una respuesta adecuada a la actual crisis financiera, “pues esencia del plan es permitir al Gobierno emitir hasta $700 mil millones de deuda pública para comprar activos tóxicos, principalmente con subyacente hipotecario”.
Al mismo tiempo, el grupo indicó que tras la nacionalización de facto de Fannie Mae y Freddie Mac, el Gobierno estadounidense gozará de una cantidad de apalancamiento adecuado para reducir el ritmo de ejecuciones con vistas a estabilizar el mercado inmobiliario.
Por ello considera que el tamaño del plan parece ser lo bastante significativo y que de ninguna manera se debe considerar que será necesario utilizar la totalidad del monto autorizado.

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