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Jueves, 15 de noviembre de 2018



INVERSIONISTA


Exito o fracaso de un proceso de F&A

Jorge Volio [email protected] | Martes 08 abril, 2008



Exito o fracaso de un proceso de F&A

Jorge Volio
Presidente de Volio Capital
[email protected]

El éxito de cualquier transacción de fusión o adquisición dependerá en gran medida del diseño del proceso, de los actores, y de la correcta lectura del panorama estratégico que rodea una transacción.

El inicio de un buen proceso debería ser la búsqueda de asesoramiento externo (bancos de inversión). Son ellos, en conjunto con la alta administración de una compañía, los más capacitados para definir si el momento es el más adecuado; para identificar los posibles compradores o vendedores; para determinar si la valoración percibida sobre la empresa a ser vendida o adquirida obedece a la realidad del mercado; y, lo más importante, para identificar y valorar los elementos estratégicos que están detrás de una transacción como esta.

Si bien el diseño del proceso de manejo de una fusión o adquisición sigue varios estándares, la malicia y el buen juicio de los asesores podrían hacer diferencia. Típicamente, un proceso contiene varias etapas: análisis estratégico; valoración; atracción de interesados; confirmación de interés a través de una carta de intención; due diligence; proceso de cierre. Un ejemplo de experiencia de un banquero de inversión es la forma de manejar la atracción de interesados cuando está asesorando al lado vendedor; el propósito será el de subir el precio lo máximo posible, para lo cual deberá crear un ambiente de alta competitividad entre los participantes.

De cualquier forma, existe una gran posibilidad de que un proceso de fusión o adquisición resulte en un fracaso después de ejecutarlo. Entre las razones más sonadas de un resultado negativo están:

• Problemas de integración cultural entre el personal de las compañías participantes.
• Mala implementación de estándares (“cambiar lo malo por lo peor”).
• Pérdida de clientes a raíz de la unión de las empresas.
• Sobreestimación de las sinergias (pago excesivo).
• Proyecciones de negocio muy optimistas.
• Incorrecta definición de los objetivos económicos y/o financieros.
• Incorrecta definición de mercados.
• Influencias gubernamentales (riesgo político).
• Manejo inadecuado de temas de legislación (riesgos legales, fiscales, de competencia).

Por todo lo anterior, es muy importante evaluar un proceso a cabalidad antes de ejecutarlo. A veces el mejor consejo en una transacción de fusión o adquisición es no efectuarla. Asesórese.