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Disminuir los ruidos que se generan en los hogares nos compete a todos. Pero sin duda hay medidas que deberá tomar la administración


Excesivo ruido está dañando

Se ha vuelto tan ruidosa la ciudad de San José y en general la vida de la mayoría de sus habitantes, que ese excesivo ruido está dañando su salud sin que lo adviertan casi.
Así es. El ruido generado por los vehículos y otros, sobrepasa los límites considerados aceptables para un ser humano en cerca de 100 puntos de la capital medidos y analizados, lo que puede generar diversos tipos de daños a nuestra salud.
Esto, según estudios realizados en las calles. Pero habría que ver qué resultados arrojaría un estudio si se hiciera en los hogares donde, por ejemplo, se suman a veces un equipo de sonido encendido con motos circulando con el escape muy ruidoso, con una cortadora de césped funcionando, aviones y otros elementos causantes de ruido.
Desde hace décadas se realizan estudios que han ido demostrando cómo este exceso de ruido de algunas ciudades está deteriorando la salud y la calidad de vida humanas.
Algunas investigaciones nos dicen que la contaminación acústica afecta la capacidad de atención, altera el sistema nervioso y causa estrés. Solo esto ya es digno de toda atención.
Pero también se señalan como consecuencias del exagerado ruido efectos ante los cuales el organismo humano reacciona provocando aumento de la tensión arterial o de la frecuencia cardiaca y que pueden llegar a constituir factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
Exponerse por más de una hora a un sonido de 85 decibeles causa pérdida de sensibilidad auditiva y aumenta el riesgo de quedar sordo en el largo plazo, explica una nota de este medio hoy.
Todo esto sin considerar que no hay medida alguna en este país, al menos que sepamos, de cuál es el volumen con que nuestros niños, adolescentes y personas en general están escuchando música por medio de sus iPod.
La tarea de reducir la contaminación sónica es de todos. Bajar el volumen a la música o la televisión, entre muchos otros ruidos que se generan en los hogares, nos compete. Pero sin duda hay medidas que deberá tomarlas la administración.
Controlar el ruido producido por los vehículos, en especial motos y tráileres por ejemplo, y vigilar el cumplimiento de regulaciones en ese sentido, no solo en las calles sino en los establecimientos dedicados al ocio, es necesario antes de que la situación se vuelva crítica y haya que empezar a apagar incendios.
 

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