Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 27 Agosto, 2013

Hoy (en EE.UU.) con un carnet de biblioteca prestan desde herramientas —martillos o serruchos—, dvds, todo tipo de aparatos tecnológicos (no solamente PCs), hasta cañas de pescar


Evolucionar o morir

Una de las máximas más difíciles de emprender es la del cambio, sobre todo si uno se niega a una realidad a la que ya no pertenece y que puede terminar por excluirlo.
Uno de los animales más campeones en el proceso de la adaptación evolutiva es el oso polar.
Hace aproximadamente 200 mil años cuando llegaron al Ártico empezaron un proceso de cambio que ha incluido desarrollar membranas en los pies para nadar mejor y largas garras para facilitar su tránsito por el hielo, así como un denso pelaje y varias capas de grasa que les permiten adaptarse al frío.
Respecto de sus otros primos de la especie, tienen dientes más largos, mejor olfato, vista y audición y, un cerebro mucho más grande.
El fin de semana anterior veía un reportaje especial de la cadena NBC sobre el proceso evolutivo que han tenido las bibliotecas públicas en Estados Unidos.
Ante la penetración que han tenido las tabletas y, con ellas la digitalización de los libros, las bibliotecas locales han tenido que reinventarse.
Hoy con un carnet de biblioteca prestan desde herramientas —me refiero a martillos o serruchos—, dvds, todo tipo de aparatos tecnológicos —no solamente PCs—, hasta cañas de pescar.
En México, durante el Noveno Congreso de Bibliotecas Públicas se abordaron temas como (1) El impacto del uso de las tecnologías en el desarrollo de las comunidades, (2) El fomento de la lectura y las nuevas tecnologías, (3) Acervo digital para bibliotecas públicas: estudio y criterios de selección y (4) Opciones de capacitación de personal bibliotecario a través de las nuevas tecnologías. O sea, se abordó el rol de las bibliotecas desde la tecnología y no frente a ella.
Esta semana se celebra la XIV Feria Internacional del Libro en nuestro país. El ministro de Cultura, Manuel Obregón a propósito de esta decía: “Hablar del libro y de la lectura hoy hace imperativo reflexionar sobre las profundas transformaciones que en esos ámbitos se están viviendo (...) un repaso a los cambios que las tecnologías de información y comunicación están generando en estos ámbitos y, en especial, a las formas en que las mismas pueden ser utilizadas para promover el cierre de las brechas que en estos campos tienen nuestras sociedades”.
La lectura debe enfrentar un mundo que trasciende de la palabra impresa al contenido digital. No están solas. Este periódico, quienes aportamos contenido y sus lectores, tenemos todos el mismo desafío.
Como dice Eckhart Tolle en su libro El Poder del Ahora: “El pasado no tiene poder sobre el momento presente”. Si abrazamos este principio seremos más receptivos, proactivos y nos beneficiaremos con el cambio.

Pedro Oller