Europeos no comprarían a una Costa Rica “sucia”
Con suficiente cantidad de materia prima, se podrían producir unos 100 mil litros diarios en la empresa, dijo Eladio Madriz, gerente general de Energías Biodegradables. Marco Monge/La República
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Biodiesel sería factor clave para vender a Unión Europea

Europeos no comprarían a una Costa Rica “sucia”

Reducir la huella de carbono sería crucial para exportadores

RESUMEN
Costa Rica deberá bajar pronto su huella de carbono, para mantener el acceso al mercado europeo. La única salida para hacer esto en poco tiempo es producir biodiesel.
Concretar esta propuesta además crearía miles de trabajos en el campo.
El primer paso sería que Recope garantice la compra a los cultivadores locales de biocombustibles, para que siembren las plantas necesarias; pero a la fecha el Estado no ha tomado medidas.


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Al no reducir el nivel de los contaminantes utilizados para hacer nuestros productos, Holanda sería el primer miembro de la Unión Europea en imponer restricciones a las importaciones, a partir de 2014.
Para que Costa Rica cuente con el derecho de exportar libremente a la Unión Europea, tendremos que reducir la cantidad de dióxido de carbono que se utiliza para hacer nuestros productos, siendo la mezcla del diesel con biocombustible la mejor forma para mitigar nuestra huella.
De lo contrario, quedaremos afectados por las nuevas reglas de la UE, que a partir de enero entrante, obligarán a los exportadores del resto del mundo a reducir sus ventas, en proporción con la cantidad de los gases invernadero que generen.
Estos gases, sobre todo el dióxido de carbono, constituyen la principal causa del cambio climático, según varios analistas.
Para Costa Rica, aprovechar una mezcla de diesel con materia biológica es la forma más eficiente de reducir nuestra producción de este gas, más que todo por las emisiones de los vehículos, que transportan nuestros productos.
La novedad más importante para efectos de llegar a esta meta, consiste en sembrar varios tipos de plantas, como higuerilla, coyol o jatrofa, que son eficientes y baratas.
Sin embargo, los cultivadores no pueden seguir con nuevos planes, hasta que sepan que se incluirá la materia biológica en el combustible, como parte de un compromiso de Recope, que hasta la fecha no ha confirmado esta intención.
Los demás aspectos del proyecto son menos complicados, incluido hacer varios ajustes a los tanques y bombas de las gasolineras, de modo que puedan expender el combustible mezclado.
En lo que a la operación de los vehículos se refiere, no habría ninguna diferencia para el usuario, dado que un motor diesel funciona sin ningún ajuste, con una mezcla de hasta el 15% de biodiesel, mientras que la reducción en el dióxido de carbono sería del 100%.
Tampoco habría cambio significativo en el costo del litro, ya que el precio final al consumidor del biodiesel es menor al de su par 100% fósil.
De no reducir nuestra producción de dióxido de carbono, enfrentaremos problemas en el acceso a los países europeos, que tienen que disminuir la generación de los gases invernadero, como parte de su compromiso con el Protocolo de Kioto.
Con las nuevas reglas, se contabiliza como parte de la huella del país de consumo, la cantidad de dióxido de carbono quemado para hacer los productos importados —incluido el del transporte que los lleve— por tanto, los integrantes del Protocolo buscarán las importaciones con niveles bajos de contaminantes.
Mientras tanto, perderán competitividad los exportadores de los países que no hayan tomado las medidas apropiadas.
A partir de enero entrante, la restricción afectaría todas las ventas costarricenses a los Países Bajos, el primer país europeo en implementar las reducciones contempladas en el Protocolo.
También serían afectados los productos, que pasan por Róterdam, ubicado en el mismo país, a otras partes de la UE.
Siendo este el puerto más importante de Europa, se trataría de un nivel significativo de nuestras exportaciones.
Además, es probable que en los próximos años, adopten medidas similares otros miembros de la UE, cuyo mercado total está valorado en unos $14 billones.

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Raquel Rodríguez
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Daniel Chacón
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