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Europa se contagia


Las repercusiones de la ralentización económica en Estados Unidos se comienzan a profundizar en el continente europeo

Agustina Cobas
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Hasta hace unos meses los analistas del mercado europeo señalaban que las plazas financieras estaban comenzando a sufrir los mismos choques que los mercados de Estados Unidos estaban experimentando, pero que los fundamentales de la economía seguían bien.
Sin embargo, parece que las condiciones están empezando a cambiar.
La inflación, principal preocupación de las autoridades del Banco Central Europeo, alcanzó la cifra máxima en 15 años, al ubicarse en un 3,2%, según cifras de la entidad a enero.
Esta cifra representa un incremento del 0,1% respecto al mes anterior, cuando se registró un crecimiento de los precios del 3,1%.
Los datos sorprendieron a los analistas, quienes esperaban un incremento menor, a la vez que afianzó la preocupación del presidente de la autoridad monetaria del continente, Jean Claude Trichet, quien la semana pasada dio a conocer la decisión de no reducir la tasa de interés de referencia, con el objetivo de priorizar el control de la inflación.
Otro de los indicadores que han dado señales de que la economía europea se encuentra en desaceleración es el nivel de confianza del consumidor, que ha bajado a su menor nivel desde principios de 2006, de acuerdo con la Comisión Europea. El indicador de “sentimiento económico” de los consumidores cayó desde 103,4 puntos en diciembre a 101,7 en enero, según Bloomberg.
Aunque cada país de la eurozona tiene características particulares que lo hacen verse más o menos perjudicado por la turbulencia que se vive en los mercados financieros,
En Inglaterra, donde las tasas de interés de referencia del Banco Central se redujeron en 25 puntos básicos el jueves pasado, los mercados e inversionistas no se quedan al margen de lo que está sucediendo en el resto del continente.
En este país la confianza de los consumidores también va en caída, habiendo registrado la cifra más baja desde mayo de 2004, cuando comenzó a realizarse la encuesta, de acuerdo con información de Bloomberg.
Pero la menor confianza de los consumidores respecto al futuro no es el único problema con el que tienen que lidiar las autoridades económicas en Inglaterra.
“Entre los factores que más preocupan en esta nación, se encuentran el declive de la actividad hipotecaria, que ha descendido a niveles que no se veían desde fines de los años 90”, señaló Juan Manuel Tirado, consultor financiero.
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