David Gutierrez

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Martes 21 Enero, 2014

Los costarricenses merecemos líderes que puedan tender puentes en lugar de generar o incrementar los antagonismos


¿Estamos tan mal?

Al escuchar las palabras de varios candidatos a la Presidencia de la República, pareciera que vivimos en un Estado fallido, ya que sus discursos dan la impresión de que todo anda mal en Costa Rica.
Efectivamente, como país en desarrollo que somos hay muchas cosas que pueden —y urge— mejorar. Por ejemplo, debemos ser más eficientes en la atención de los millones de costarricenses que recurren a los servicios médicos y hospitalarios de la Caja del Seguro Social, es vital la ampliación de la red vial nacional y rural para aliviar el congestionamiento que vivimos hoy, tener una infraestructura portuaria que ayude a incrementar nuestra competitividad internacional, encadenar a las empresas locales con la inversión extranjera, mejorar la seguridad jurídica, y con el mayor grado de atención se debe reducir la pobreza.


Sin embargo, somos un país muy privilegiado, no solo por las bellezas naturales que tenemos, sino por los beneficios sociales y económicos, muchos de los cuales han mejorado drásticamente en los últimos 30 años. Pero curiosamente, este es el plazo histórico que más ataques recibe en los incendiarios discursos de algunos candidatos.
Estos ataques son injustificados, ya que al comparar los principales indicadores sociales y económicos de Costa Rica en 1983 y hoy, podremos valorar el esfuerzo que se ha hecho en estas tres décadas. Somos líderes en Latinoamérica en muchos indicadores sociales, ambientales, económicos, de calidad de vida y muchos más. Los datos en ese sentido abundan, pero algunos de los más relevantes son:
• 1º en calidad de su sistema educativo en América Latina (Foro Económico Mundial, 2012-2013).
• 1º en el Índice Global de Innovación (Cornell University, INSEAD, y OMPI 2013).
• 1º en Centroamérica y Caribe en atracción de inversión extranjera (FDI Intelligence, 2013)
• 1º en el Índice de Progreso Social (Social Progress Imperative, 2012).
• 1º en el índice de Desempeño Ambiental (Yale University, 2012).
• 4º en el índice de Percepción de la Corrupción (Transparencia Internacional, 2012).
• 1º en el Índice de Libertad de Prensa (Reporteros sin fronteras, 2013)
Además, la seguridad ciudadana ha mejorado notoriamente, y el año anterior se alcanzaron números récords de visitas de turistas y de inversión extranjera.
Si prestigiosas organizaciones internacionales nos tienen admiración, ¿por qué nos esmeramos en ver siempre el vaso medio vacío?
Un comentario aparte merece el impacto tan negativo que en este sentido han tenido algunos medios de prensa. Es cierto que el cinismo de la sociedad hace vendible la polémica y el amarillismo, pero los medios cumplen con una función cívica y por lo tanto deberían reconocer las múltiples cosas buenas que tenemos para celebrar y de las que nos podemos enorgullecer.
Por otra parte, no podemos negar que tenemos un gran reto nacional ante la crisis que vivimos en materia de gobernabilidad y gestión política. Los actores políticos no logran acuerdos y hay un egoísmo pocas veces visto en nuestra historia. Pero de ahí a decir en la arenga política que todo está mal y que en estos 30 años el país no avanzó es desviar la historia de Costa Rica en aras de capturar votos.
Hoy más que nunca el país necesita una clase política que pueda dialogar y lograr acuerdos para el fortalecimiento de nuestra nacionalidad. Estamos a pocos días de elegir un nuevo gobierno y los costarricenses merecemos líderes que puedan tender puentes en lugar de generar o incrementar los antagonismos.

David Gutiérrez
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