Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 3 Febrero, 2015

Nuestra institucionalidad ha caído en la mediocridad y conformidad y eso es sumamente peligroso, ya que si nuestro pueblo deja de creer en ella puede dar inicio a un proceso en que tome la ley en sus manos


¿Estamos ciegos?

En días anteriores, luego de conocer el resultado del juicio por el asesinato de Jairo Mora, me sentí absolutamente decepcionada e impotente.
Tuve la oportunidad de conocer a su madre y hermanas y vi con mis propios ojos su profundo dolor.


Siempre he pensado que un sistema democrático y estable como el nuestro debe tener un Poder judicial pronto, justo y ordenado.
Lamentablemente nuestra institucionalidad ha caído en la mediocridad y conformidad y eso es sumamente peligroso, ya que si nuestro pueblo deja de creer en ella puede dar inicio a un proceso en que tome la ley en sus manos.
No es la primera vez que me siento decepcionada del sistema, pero meditando al respecto me di cuenta que seguirá siendo imperfecto.
Está en manos de personas y mientras se siga promoviendo la mediocridad en nuestro país como una forma de vida, el sistema difícilmente va a mejorar.
Normalmente cuando alguien nos hace daño o no salen las cosas como consideramos que deben salir, lo que genera es frustración y enojo, sentimientos muy comunes en nuestra sociedad de hoy en día.
Si esa ira no es sanada, se llega a un encadenamiento de violencia y agresión.
¡La violencia no solo es física! veamos el resultado de las redes sociales una vez más. La forma en como se trata la gente en la calle, las parejas, el trabajo.
La violencia genera mÁs violencia.
Hoy la gente se grita por llevar en sus corazones tanta ira.
Se dice que la justicia es ciega. La humana sí, la divina no.
Y como dijo alguna vez Mahatma Gandhi: “ojo por ojo y todos acabaremos ciegos”…
Si hoy no puedo tener el resultado que hubiera deseado con relación a este juicio y no puedo hacer nada para devolverle a su madre su hijo, solo puedo seguir teniendo fe, orar y tener el propósito de hacer el bien a alguien en mi camino diario.
Dé lo mejor de sí en cada momento, en cada esfuerzo. Hagamos un cambio y que inicie en nuestros corazones… o terminaremos siendo más ciegos de lo que ya somos.

Mónica Araya