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Sábado, 17 de agosto de 2019



EDITORIAL


Estamos a tiempo de corregir

| Jueves 30 septiembre, 2010




La población reconoce la buena labor de profesionales y técnicos de los hospitales del Seguro y sabe que los problemas se deben a mala administración y falta de voluntad política para poner las cosas en su lugar

Estamos a tiempo de corregir

Es buena la noticia que nos da este medio, en el sentido de que la Caja Costarricense de Seguro Social es la entidad en la que más confían los costarricenses. La mala noticia es la falta de atención oportuna que brinda por inadmisibles listas de espera.
No obstante, al contar aún con la confianza de la mayoría de la población, se está a tiempo de enmendar el grave error de haber dejado que se rezagara esta entidad en aspectos que hacen que hoy la atención de las personas sea pospuesta e incluso algunos pacientes mueran sin haber llegado a recibirla. Recordemos que la mayoría de los costarricenses no están en condiciones de pagar por servicios privados de salud.
A pesar de estas posposiciones, los costarricenses saben de la diferencia entre contar con esta institución y lo que ocurre en otros países donde la gente carece de ella o dispone de cierta atención parcial que en nada garantiza su buena salud.
La población reconoce la buena labor de los profesionales y técnicos que trabajan en la Caja y saben que sus problemas en la prestación del servicio se deben a mala administración y falta de voluntad política para poner las cosas en su lugar.
En los hospitales del Seguro Social las inaceptables listas de espera se originan en falta de plazas para más personal médico y técnico en las distintas áreas, de infraestructura y en general de recursos para dar abasto a una población que creció sin que crecieran en igual proporción los medios para atender sus necesidades en materia de salud. Es necesario recordar que la institución, antes de entrar en esta pendiente de negligencia, brindó servicios no solo de muy alta calidad sino también oportunos.
Una población saludable es la base para que un buen sistema educativo la forme y esté en las mejores condiciones para llevar a cabo el progreso de un país. Costa Rica tiene excelentes posibilidades de lograr esto. Políticos visionarios en el pasado sentaron las bases para ello y dio excelentes frutos. Se necesita, eso sí, la voluntad política de hoy para enmendar lo que no está funcionando bien en el presente.