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España crecería gracias a la Copa
Victoria en el Mundial mejora imagen, consumo y autoestima

Elena Salgado, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, aseguró ayer que la victoria de España en el Mundial de Fútbol 2010 “será buena” para la situación económica del país.
“Yo creo que ganar un mundial es una prueba de que cuando nos proponemos algo, lo conseguimos, y que además nos crecemos ante las dificultades. Todo eso es bueno, da confianza en nuestro país, dentro y fuera, y eso también será bueno para el PIB”, dijo Salgado al llegar a Bruselas para participar en una reunión de ministros de Finanzas europeos.
Preguntada por las previsiones más optimistas, que auguran que la victoria de la selección española provocará un crecimiento del 0,7% del PIB, la ministra lo consideró “un poco exagerado”, aunque añadió que “siempre es un avance” para la economía que haya “buen humor” y “buen ambiente”.
El banco ABN Amro ha valorado que una victoria en un Mundial puede añadir hasta un 0,7% al PIB del país ganador gracias a la euforia que produce, lo que incrementa el consumo.
Por otra parte, hay quienes afirman que ganar la Copa del Mundo de Fútbol mejorará la autoestima y la percepción del país fuera de sus fronteras, pero en ningún caso repercutirá directamente en el Producto Interior Bruto (PIB).
Distintos estudios han intentado medir en los últimos años el impacto económico de la Copa del Mundo de Fútbol en la economía de los finalistas.
En 2006, cuando se celebró el Mundial de Alemania, el mismo banco holandés ABN Amro realizó un estudio que aseguraba que el Producto Interior Bruto (PIB) del país ganador se beneficiaría de un crecimiento adicional del 0,7%, al tiempo que el del país perdedor se contraería un 0,3%.
No obstante, el propio informe reconocía que ni Alemania tras ganar el campeonato en 1974 ni Argentina tras hacer lo mismo en 1978 experimentaron aumentos del PIB.
Ese mismo año, Mastercard publicaba un estudio realizado por KRC Research que calculaba que levantar la Copa del Mundo podía reportar el país vencedor beneficios cercanos a los $62.500 millones.
El economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, explicó ayer a Efe que no se puede negar un efecto positivo en la imagen exterior de España e incluso en una pequeña subida del consumo interno, pero que es casi imposible medir ese impacto mediante porcentajes del PIB.
Díez recordó que con los tres partidos jugados en junio ya se ha notado un aumento del consumo, aunque duda de que ello suponga “rascar alguna décima para el PIB”.
Al mismo tiempo, manifestó sus dudas de que el crecimiento de Holanda se vea perjudicado por la derrota.
En cualquier caso, añadió, el efecto sería a muy corto plazo, exceptuando la mejora de la autoestima de España por lo que denomina el “impacto en las emociones” de un objetivo que se perseguía desde hace más de 50 años.
Sí que admitió una mejora en la imagen exterior, ya que poner el nombre del país ante 700 millones de personas en todo el mundo “no se puede pagar con dinero”.
La euforia contagió también a algunos miembros del Gobierno español, ya que el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, se mostró convencido hace unos días de que si España ganaba el Mundial la previsión de crecimiento PIB podría mejorar.
Sebastián aclaró que si España conseguía la Copa en Suráfrica mejoraría tanto la imagen del país en el ámbito económico internacional como las perspectivas del consumo interno, partiendo de que la previsión de crecimiento del PIB hecha por el Gobierno en mayo era de un retroceso del 0,3%.
Estefanía Ponte, de Fortis BNP Paribas, reconoció que parte del efecto quedará reflejado en los datos de consumo del segundo trimestre y quizás en las ventas al por menor de julio, pero matizó que el efecto será temporal.
Aún más escéptico se manifestó Álvaro Blasco, de Atlas Capital, quien recordó que la situación actual de partida es “muy compleja” y la crisis muy profunda.
La incidencia de la victoria de España, señaló, será mínima, y se limitará a un “espejismo pasajero” que tendrá quizás un efecto visible en un pequeño aumento del gasto, pero nada más.
Para la industria española, añadió, el impacto es nulo, e ironizó al apuntar que “incluso la mayoría de las banderas y camisetas no se fabrican en España”.
En su informe semanal, el economista jefe de Royal Bank of Scotland (RBS) expresó el deseo de que el empuje deportivo vaya acompañado por la recuperación económica, e indicó que España “necesitará todas sus reservas” para mantener su demostrado espíritu competitivo en los próximos años.

Madrid
EFE

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