Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 5 Marzo, 2018

Escojamos con seriedad y tolerancia

Enfrentamos una segunda ronda electoral. La mayoría de los electores no escogimos a ninguno de los dos candidatos señores Alvarado que por mérito de sus votos van a ella. Pero, para el bienestar de los costarricenses y para bien de la democracia, debemos escoger entre esos dos partidos y candidatos. Y debemos hacerlo con seriedad y tolerancia.

Seriedad, porque de nuestra acertada escogencia depende en mucho el camino que tome Costa Rica. Enfrentamos un grave problema fiscal que eleva la deuda pública a niveles que llegarán a ser explosivos y que recién empieza a ser atendido. La carga de un sector público cada vez más caro e ineficiente es una grave carlanca para la solución de nuestros problemas. Sufrimos una pobreza que no se abate, una desigualdad creciente, un enorme y persistente desempleo y una grande y creciente ocupación en la informalidad que no provee a quienes así laboran ni los salarios mínimos ni la cobertura de la seguridad social. En las ciudades —y aun en los campos— vivimos en medio de una gran inseguridad y una epidemia de homicidios. La educación se nos quedó rezagada y no prepara a los jóvenes para las oportunidades y los retos del siglo XXI que nos enfrentarán con creciente robotización y uso de la inteligencia artificial. No estamos tampoco capacitando a los trabajadores desempleados para las nuevas condiciones. No podemos permitir que las colas en nuestras ciudades y la falta de adecuada infraestructura sigan atentando contra la felicidad de las personas y la productividad de las empresas. Enfrentamos el reto de asegurar —sin embustes— la solidez del sistema de pensiones de la CCSS y la atención oportuna a las enfermedades, incluyendo la nueva carga de una población cada vez más envejecida. Debemos sin demora mejorar el uso de nuestros recursos y la planificación urbana.

Enfrentamos serios problemas para vencer esas grandes dificultades por la contradicción entre nuestra estructura constitucional presidencialista y la realidad multipartidista. Esa contradicción nos ha impedido tomar decisiones.

Cómo si lo anterior fuese poco, vivimos una gran división social por la confrontación apasionada entre diferentes visiones en temas de familia.

En la ya electa Asamblea Legislativa todas las fracciones son minoritarias pero hay cuatro constituidas por un número más importante de diputados y diputadas. Para solucionar las dificultades de gobernar en estas circunstancias he venido promoviendo desde el día siguiente a las elecciones de febrero, un gobierno que tenga el apoyo de una mayoría parlamentaria formada por las fracciones legislativas de uno de los señores candidatos Alvarado y las bancadas del PLN y del PUSC. Creo que esta es la mejor solución y con humildad reitero, a los señores candidatos y los dos partidos tradicionales, mi instancia de responder responsablemente a las exigencias de la patria en el momento actual.

TODOS: quienes ya votaron por uno de los señores candidatos a la segunda ronda,   quienes ya han escogido por quién votar, y quienes seguimos formando criterio debemos con seriedad analizar cuál es la mejor opción para Costa Rica.

Y debemos manifestar nuestras preferencias y ejercer nuestros derechos a la formación de la opinión pública y al voto, con enorme respeto a los demás.

Ciertamente hay verdades objetivas y hay valores que se derivan de la dignidad y la libertad de las personas frente a los cuales no cabe ni relativismo filosófico ni relativismo moral. No debemos considerar válido que cada cual defina arbitrariamente cuáles valores respetar, ni que se pueda definir al gusto de cada uno si un hecho es cierto o no. Los hechos son o no son, no hay posverdades ni hechos alternativos, y son ilegítimas las paparruchas.

De manera semejante los fundamentalismos no son válidos. Ni los fundamentalismos religiosos que desean imponer a todos una única verdad religiosa, ni los fanatismos jacobinos de Robespierre que considera que todo adversario es corrupto y merece la guillotina. Porque aunque los hechos sean verdad o mentira y los valores sean objetivos, mi conocimiento puede estar errado y debo ser tolerante del conocimiento de las otras personas. Tal vez yo sea el equivocado.

Procedamos con respeto, serenidad y tolerancia frente a quienes opinan distinto a nosotros. Somos hermanos, vivimos y viviremos juntos en nuestra amada Costa Rica.

Escojamos con seriedad y tolerancia.