Escándalo de corrupción en Brasil puede dar paso a reformas
Temer ha prometido que destituirá a todo colaborador o ministro contra quienes los fiscales presenten una acusación formal. Bloomberg/La República
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El título de Mayor Escándalo de Corrupción Pública le corresponde en este momento a Brasil, donde la investigación llamada “Lava Jato”, o Lava Autos, que ya lleva más de dos años, ha salpicado a altos ejecutivos de empresas y decenas de funcionarios electos, entre ellos dos expresidentes. Una pregunta es si la investigación frustrará o impulsará necesarias reformas económicas.

Todo es posible, y la inminente difusión de transcripciones de testigos que cooperan en el caso sin duda involucrará a aún más políticos. En otras palabras, esto va a empeorar antes de que pueda empezar a mejorar.

Pero la lucha contra la corrupción es esencial para poner fin, no solo a la relación tóxica entre empresas y Gobierno, sino también a la desconfianza y la baja estima que despiertan los funcionarios brasileños electos a los ojos de la opinión pública.

Irónicamente, la lucha contra la corrupción podría facilitar reformas que son necesarias pero impopulares, tales como el establecimiento de una edad mínima de retiro y el requisito de trabajar durante más tiempo.

La reforma del financiamiento de las campañas políticas ha llevado a los legisladores a depender más de los fondos estatales, lo que da una ventaja al presidente Michel Temer. Por otra parte, el rechazo de la opinión pública y la sombra del escándalo hacen que se sientan más presionados que nunca a sacar a Brasil de la crisis fiscal y aliviar la crisis económica del país.

Su tarea podría verse facilitada si aplicaran cierta austeridad a sus propias generosas pensiones y privilegios. Temer podría avanzar sobre sus recientes propuestas de simplificar el laberíntico código tributario de Brasil y hacerlo más progresista, algo que mitigaría el costo político de la austeridad.

Los legisladores no solo deben abandonar sus indignantes intentos de conseguir una amnistía para delitos económicos de campañas anteriores, sino que también deben ajustar los cambios realizados en 2015 a las normas que prohibían recibir dinero de empresas pero que tuvieron la inesperada consecuencia de impulsar las donaciones de campaña por parte de organizaciones delictivas.

Temer ha prometido que destituirá a todo colaborador o ministro contra quienes los fiscales presenten una acusación formal. A medida que emerjan revelaciones, se trata de un compromiso que debe respetar. La corrupción es cáustica, tanto para la política brasileña como para las reformas necesarias para reanimar y fortalecer la economía del país.


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