Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 12 Noviembre, 2015

Para impulsar la industria costarricense y fortalecer el know how industrial dentro del país, requerimos justamente temerle a “que no pase nada” en nuestras empresas

Escalones del desarrollo

Purdy Motor, por medio de su sucursal en la Uruca, incursionará en el proceso de ensamblaje de camiones bajo la marca Hino. La estrategia de negocios es precedida por el proceso de producción local que data de las décadas de los 70 y 80, cuando Purdy Motor también fue parte del segmento de producción local, actividad que retomará a partir de 2016.
Cuando en abril de 2014 la multinacional tecnológica Intel anunció el cierre de su planta de ensamblaje de microprocesadores en Costa Rica, no solo se evidenciaban las implicaciones negativas a nivel laboral de dicha decisión, las consecuencias ciertas que se reflejarían a nivel de cuentas nacionales (Producto Interno Bruto), sino también el retroceso industrial que le significaba al país perder una planta de ensamblaje de alto prestigio tecnológico en la que no solo se empleaba capital humano calificado, sino que en la misma medida se transmitía conocimiento (know how) especializado a sus colaboradores.
Por su parte, la actividad de ensamblaje de vehículos es probablemente la más reclamada en Costa Rica. Con un México o Colombia siendo claros ejemplos de ensamblaje de vehículos en la región, se viene pidiendo a gritos que los concesionarios de distintas marcas de autos que se distribuyen en Costa Rica, suban el siguiente escalón: pasar al siguiente nivel productivo, ensamblaje.
La razón por la que probablemente el ensamblaje y fabricación nacional en sectores como el automotor, no han tenido auge en nuestro país, de debe, en mi opinión, probablemente a factores predecibles como esa inversión requerida para investigación y desarrollo, aparte de la inversión requerida en la automatización de las diferentes etapas de producción en función de procurar la viabilidad financiera y operativa de la expansión.
O a esa falta de exigencia por parte de la misma población, para promover mayor competitividad a nivel de innovación y calidad entre concesionarios.
Al tiempo que las iniciativas que promuevan la profesionalización y especialización de los sectores productivos del país no son claras, lo que hace que los esfuerzos resulten escasos cuando se contraponen con la consecución de resultados y que se diluyan frente a modelos de ensamblaje y fabricación de otros países que tienen años de historia.
Aunque para ojos de muchos una producción de “10” vehículos mensuales pueda parecer muy baja, lo cierto es que me parece un logro sumamente positivo no solo para Purdy Motor, sino para la industria costarricense.
Cierto es que la pregunta ha trascendido por generaciones: ¿Qué es primero, el huevo o la gallina? Probablemente si los tomadores de decisión de Purdy Motor hubiesen esperado el “momento perfecto” para abrir su planta de ensamblaje, aún estuviesen muy lejos de implementar esta estrategia de negocio.
Para impulsar la industria costarricense y fortalecer el know how industrial dentro del país, requerimos justamente temerle a “que no pase nada” en nuestras empresas. Recordemos que vivimos en la época en la que “la constante es el cambio”.
Necesitamos más empresas costarricenses que sigan subiendo los escalones del desarrollo. Necesitamos más empresas estampando placas con marcas nacionales y un “hecho en Costa Rica”. Admirable por quienes están haciendo historia.

Alejandra Esquivel