Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 9 Enero, 2018

Escalar a la presidencia pisoteando la dignidad femenina

En mis artículos anteriores referidos a la mujer costarricense, decía que en pleno siglo XXI se continúa escuchando en muchos discursos de hombres y mujeres, lo siguiente:

…“que no es cierto que existan desigualdades y que el machismo es cosa del pasado, escuchamos frases groseras contra las mujeres que defienden sus derechos, frases que en ocasiones inhiben a algunas a seguir luchando por sus derechos, pues no desean que se les visualice como la mujer revolucionaria que prontamente es censurada o discriminada”.

Lastimosamente en la semana que recién termina las mujeres volvemos a ser nuevamente sujetas de ataques infundados, violentadas en nuestra dignidad humana, descalificadas y aún más grave degradadas como objetos sexuales, como único requisito para poder ocupar puestos relevantes en la administración de la justicia costarricense.



No es razonable que en la actualidad existan voces tan retrógradas que no permitan comprender que la mujer costarricense está totalmente calificada, aún más, estadísticamente se conoce que cada año se gradúan más mujeres profesionales en este país.

Para una buena cantidad de mujeres costarricenses la formación académica no ha sido cosa sencilla por múltiples razones, sean estas: económicas, culturales, cuido, entre otros. En antaño y en las mentes de algunos bajo los paradigmas machistas se consideraba que las mujeres existimos solamente para casarnos, tener hijos y encargarnos del cuidado doméstico de la familia. Insisto, no está mal casarse y mucho menos ser madres, pero ahí no se cierra la vida de la mujer, hoy día contamos con mujeres muy calificadas que han dado y dan mucho al progreso del país, mujeres muy connotadas a nivel internacional en diferentes áreas como: la ciencia, la tecnología, el derecho, el ambiente y la política, entre otras.

Manifestar que mujeres profesionales, calificadas, esforzadas, con méritos y trabajo destacado puedan ascender por favores sexuales en el Poder Judicial, es repudiable, generalizar tal afirmación va en contra de todas las mujeres costarricenses, de sus capacidades, valor, esfuerzo, trabajo, potencialidades y de su moral.

Nuestra dignidad humana exige que solo por el hecho de ser personas se nos deba respeto y valoración como ser individual y social, con características y condiciones personales en igualdad.

Las habilidades y destrezas de las mujeres no se pueden tapar con un dedo, la capacidad de realizar muchas acciones al mismo tiempo, el poder desenvolverse en cualquier campo donde lo desee, es innegable.

Aún cuando nos quieran silenciar esas voces nocivas que se quedaron perdidas en el tiempo, no callaremos y defenderemos nuestro honor y derechos con todas nuestras fuerzas, exigimos respeto y el reconocimiento por nuestras capacidades y méritos. No aceptamos y rechazamos con vehemencia que un candidato quiera escalar a la presidencia de la República pisoteando la dignidad y la moral de la mujer costarricense.