Bruno Stagno

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Lunes 24 Octubre, 2011


Es hora de invocar el Capítulo VII (II)


En las dos semanas desde la aparición de la primera parte de esta columna, dos eventos de importancia ofrecen una inesperada oportunidad para declarar al narcotráfico una amenaza a la paz y seguridad internacionales susceptible de medidas coercitivas bajo el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas. Para un país con recursos limitados, destinado, en razón de su situación geográfica entre otros factores, a padecer más de los nefastos efectos de la propagación del crimen organizado en la región, la internacionalización del combate dentro de un marco normativo y coercitivo regulado por el Consejo de Seguridad es una opción que merece seria consideración por parte de nuestras autoridades.
En primer lugar, el pasado 11 de octubre, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos reveló un supuesto plan ideado por Irán para atentar contra el Embajador de Arabia Saudita en Washington DC con la aparente participación del cártel de drogas conocido como los Zetas. Independientemente de las incógnitas que dicha revelación plantea, el mero hecho que la administración Obama haya decidido publicitar el asunto ofrece una inusual oportunidad para superar la reticencia de los Estados Unidos en aceptar que el Consejo de Seguridad aborde el narcotráfico en las Américas. Conviene resaltar que el Consejo identificó genéricamente al crimen organizado transnacional como una amenaza a la paz y seguridad internacionales en su declaración S/PRES/2010/18 del 23 de setiembre de 2010.
Existen además algunos precedentes interesantes, aunque convenientemente circunscritos a situaciones bastante alejadas de las fronteras de los Estados Unidos: la piratería en las costas de Somalia (S/RES/1844 del 20 de noviembre de 2008 y siguientes) y más recientemente, aunque sin una acción decidida del Consejo aún, el caso del narcotráfico en Africa Occidental (SC/10295 del 24 de junio de 2011).
En segundo lugar, las declaraciones recientes del presidente Felipe Calderón, alertando de posibles pactos futuros con el crimen organizado en caso de una victoria del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México, resaltan una eventualidad que no podemos descartar. Al decir que “hay muchos en el PRI que piensan que los arreglos del pasado (con el crimen organizado) podrían funcionar ahora”, el presidente Calderón ha hecho referencia a una verdad/posibilidad más que incómoda. Lo interesante del caso es que sus detractores han criticado la parte prospectiva (posibilidad) de sus declaraciones, pero no han desmentido las retrospectivas (verdad).
No desaprovechemos la ventana de oportunidad que ambos acontecimientos ofrecen para robustecer nuestras defensas ante un flagelo que no reconoce fronteras y que está vulnerando las bases morales y legales de nuestro entorno. En lugar de la militarización impulsada por algunos, propongamos la internacionalización dentro de un marco normativo y coercitivo regulado por el Consejo de Seguridad.

Bruno Stagno Ugarte