Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 17 Octubre, 2014

La visión de India hoy es mirar al mundo como una familia


Entre cielo y tierra

Nueva Delhi.- Durante los últimos 60 años India ha visto cambios significativos y hoy se para frente al mundo investida como la democracia más grande con sus más de 1,2 mil millones de habitantes.
Luego de las elecciones en abril pasado, Narendra Modi asumió el cargo de primer ministro, en la consolidación de un gobierno de mayoría pocas veces dado en la historia democrática de esta nación.
Esto sin dudas ha permitido tomar decisiones, entre ellas, importantes reformas en el Estado en la búsqueda de mayor eficiencia burocrática, así como una base de entendimiento económico para anteponerse a las raíces de colisión generadas por la amplia diversidad de movimientos políticos con fundamentos pluriculturales.
A partir de esto, India hoy desea verse como una sola familia unida, una tarea nada fácil, pero que a la vez impulsa una filosofía interna de trabajo y una visión distinta en sus relaciones con el resto del planeta.
India mira con agrado aquellos países con los cuales pueda compartir valores y visiones, intereses comunes de desarrollo y una amistad que le ayude a afrontar sus mayores retos, entre ellos, la lucha contra la pobreza.
El creciente interés de esta nación en Latinoamérica llena estos deseos y aspiraciones.
El acceso a nuevos mercados de inversión para sus robustos sectores de manufactura y servicios, es oportunidad que no dejará pasar.
Sin embargo, es claro que las relaciones en un mundo de alta competitividad dependen de las cualidades innovativas que sus líderes escojan desarrollar.
India en este sentido no apunta a asociaciones bajo esquemas anticuados, por lo que busca sectores claves como ambiente, tecnología, energía, nano, bio, y otras tendencias que signifiquen una fuerte transferencia de experiencias bilaterales.
Bajo esta óptica, Latinoamérica más que un mercado representa para India una oportunidad de encontrar nuevos socios, en sus deseos de presentarse al mundo, no como un país que quiere conquistarlo, sino que se beneficia de crear buenas relaciones con todos.
Esta lección es posible que la haya aprendido a partir de lidiar con una amplia diversidad humana a lo interno, lo cual no ha sido un camino fácil, pero hoy le provee de la madurez para entender que mirar por debajo del hombro a otros pueblos y tratar de explotarlos, es la peor forma de hacer negocios en un mundo más globalizado.

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr