Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

Enviar
Viernes 24 Octubre, 2014

Todo apunta a que el futuro de la democracia en la India estará directamente ligado a la evolución de su economía


Entre cielo y tierra

Nueva Delhi.- Solo para entender las dimensiones electorales de India, quisiera utilizar la siguiente comparación, la cantidad total de votantes de Norte y Suramérica juntos es de unos 560 millones, mientras hoy en día existen unos 834 millones de indios registrados para votar.
Sin dudas, nos encontramos ante la democracia más grande del mundo, y que recientemente ha alcanzado la mayor participación durante sus 60 años de historia, con una convocatoria en las urnas de un 67% de su padrón, en las elecciones generales realizadas en abril pasado.
Este optimismo y entusiasmo ciudadano está posiblemente motivado por las posibilidades de cambios económicos y políticos que han ido tomando poco a poco lugar en este país.
En sus pasos iniciales la democracia en India optó por el socialismo como modelo para encarar los enormes retos de su desarrollo. Sin embargo, ese “estado mental social” no logró producir los resultados esperados, generando un sentido de frustración durante varias décadas.
Hoy las propuestas de un cambio político han empezado a tomar fuerza en una forma de pragmatismo económico, que busca y ve como verdadero solo aquello que puede realmente funcionar para su evolución.
Bajo esta visión, India gesta el desarrollo de poderosos sectores, entendiendo que tiene a su favor el volumen y las dimensiones de su gran mercado, en el cual los servicios pueden crecer muy rápido, pero donde la base para su estabilidad económica proviene de la industria.
El crecimiento de la manufactura también surge en áreas de nueva generación, abocadas a la innovación y a la diversificación, apoyadas en un soporte de infraestructura en sus denominados “corredores tecnológicos”.
En este sentido, el flujo de la inversión empresarial ha representado una ventana de oportunidad para reenfocar las soluciones a los problemas de pobreza, desempleo y educación desde una nueva realidad económica, una en la que “cada uno es responsable de su propio ingreso”.
Todo apunta a que el futuro de la democracia en la India estará directamente ligado a la evolución de su economía, de su crecimiento dependerá la suerte para millones de personas que actualmente no cubren sus necesidades básicas, pero que a la vez representan el mayor potencial en talento, ingenio y fuerza laboral para su expansión.

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr