Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 15 Agosto, 2014

En el Tíbet existen alrededor de 1.700 centros religiosos, que incluyen 88 monasterios bonistas, cuatro mezquitas y una iglesia católica


Entre cielo y tierra

Lhasa, Tíbet- Lhoka es el lugar del nacimiento de la cultura tibetana. En este sitio se encuentran las tumbas de sus primeros reyes, Yungbolhakang, el monasterio de Samya, el templo de Trandruk y el castillo Chongye Dzong, de una belleza destacable.
Este espacio marcado por el lago Yamzhog es de extrema importancia antropológica, pues corresponde al inicio del budismo tibetano, el cual sucedió en la intimidad de las coloridas paredes del Samya.
Anterior a esto, el Bon fue la religión original del antiguo Tíbet, alrededor del siglo VII. El budismo fue introducido desde la India y Nepal, también desde las planicies centrales de China.
Para sobrevivir, se desarrolló un complejo sincretismo donde mucho del contenido y las formas del Bon fue absorbido por lo que hoy conocemos como “budismo tibetano”.
En este proceso la religión se dividió en diversas sectas, entre las principales, Nyingmapa (roja), Sagyapa (de rayas), Kargyupa (blanca) y Gelugpa (amarilla), esta última de mayor notoriedad e influencia, pues de ella parten las reencarnaciones del Dalái Lama y Panchen Lama.
Debido a los complejos y múltiples sistemas para determinar las reencarnaciones del Buda de acuerdo con las creencias de esta zona, a partir de 1973, el gobierno Qing promulgó por orden de la Casa Imperial para un Mejor Gobierno del Tíbet el procedimiento de la “urna dorada” con la cual se seleccionan los candidatos, los cuales son sometidos a la aprobación de las autoridades centrales de China.
Hoy día en el Tíbet existen alrededor de 1.700 centros religiosos, los cuales incluyen 88 monasterios bonistas, cuatro mezquitas y una iglesia católica; en total hay más de 46 mil monjes y monjas.
Ciertamente esta región ha sido conocida en Occidente por la visibilidad cinematográfica, ideológica y geopolítica, cuyos íconos han sido sitios religiosos como el Palacio de Potala, el templo de Jokhang y los monasterios de Drepung, Sara, Tashilhunpo y Sakya.
Sin embargo, el Tíbet ofrece más que esto. La belleza natural del “techo del mundo”, incluye sitios pictóricos como Qomolangma (monte Everest) y el lugar de resistencia a la incursión británica, el monte Dzongri en el área de Gyantse.
El Qomolangma, que el Cuarto Panchen Lama tomó para residir, ampliando el monasterio que se localiza en este entorno que incluye la cima de 8.848 metros sobre el nivel del mar.
Ha sido así, en la zona de Nyingchi, al este de la región del Tíbet, en un área de una enorme belleza escénica, entre el lago Drksum-Tso, el bosque de Lunang, el gran cañón de Yarlung Zangbo y el parque nacional de Yigong, como el budismo tibetano se ha venido desarrollando por siglos.

Luis Alberto Muñoz

@luisalberto_cr