Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 1 Agosto, 2014

La disciplina y un buen ambiente de trabajo no tienen que ser mutuamente excluyentes


Entre cielo y tierra

El zafarrancho de las últimas semanas, tras la salida de Jorge Luis Pinto, exentrenador de la Selección Nacional de Fútbol, es un evento que tiene elementos profundos.
En primer lugar no se puede negar que el éxito alcanzado por la Sele en el Mundial de Brasil se debió en buena parte a la visión, el tipo de liderazgo y método de trabajo de Pinto.


Por otra parte, es claro que los roces del entrenador con los directivos, equipo de trabajo y jugadores iban más allá de un asunto de forma o modos.
Los resentimientos parecen ser más profundos, a partir de la magnitud del escándalo generado, hasta cierto punto innecesario.
Mi posición particular no es a favor, ni en contra de Pinto, sino en apoyo de la evolución y el potencial que nos demostró la Sele que son posibles para nuestro país.
Estar entre los primeros ocho mejores equipos del mundo es un logro sobresaliente que no debe ser opacado por divergencias, roces por poder o rencillas de trabajo.
Ineludiblemente la disciplina y el orden son elementos centrales para el desarrollo de un equipo de alto rendimiento.
Al igual que el respeto y el buen trato humano juegan un factor determinante para el éxito de un proyecto.
En todo caso, la disciplina y un buen ambiente de trabajo no tienen que ser mutuamente excluyentes.
Los esfuerzos y sacrificios realizados por los jugadores dieron resultados concretos. Está claro que para futuros procesos es necesaria una labor consciente y responsable, para lograr superar retos de alto calibre.
Costa Rica en buena parte requiere ese orden y esmero que mostró la Sele, para poder superar los obstáculos que la tienen paralizada.
Es difícil que nuestro país supere los graves problemas que enfrenta en cuanto a las finanzas del Estado, la falta de infraestructura y la generación de ingresos, si no se toma seriamente la competencia que enfrentamos.
Costa Rica está malgastando sus oportunidades para salir de la trampa de la renta media, y atender al millón de personas que vive en pobreza.
Esta es la lección más importante tal vez que nos haya dejado la Sele, más allá de la victoria sobre potencias, nos ha mostrado cómo alcanzar grandes logros.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr