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Jueves 28 Enero, 2010

Enfermedad social y moral

Actualmente el mundo pasa por un momento de grandes e importantes contradicciones políticas, económicas y sociales. Las dos últimas décadas de siglo XX y los inicios del XXI están llenos de procesos acelerados, inevitables e irreversibles como la crisis económica mundial, presión de los movimientos demográficos, guerras, inseguridad, miedo por el futuro ante el desempleo y la pobreza y resurgimiento del racismo, la xenofobia y la intolerancia.
El racismo es una insidiosa enfermedad moral y social que afecta a personas y poblaciones alrededor del mundo. Es diagnosticada por la catalogación de sus diversos síntomas y manifestaciones que incluyen miedo, intolerancia, separación, segregación, discriminación y odio.
La xenofobia es una ideología del rechazo y exclusión de toda identidad cultural ajena a la propia. Se diferencia del racismo por proclamar la segregación cultural y acepta a los extranjeros e inmigrantes solo mediante su asimilación sociocultural. No obstante la xenofobia se basa en los prejuicios históricos, lingüísticos, religiosos, culturales, e incluso nacionales.
Sin embargo, a pesar de que todos los seres humanos pertenecemos a la misma especie, Homo sapiens, las razas se distinguen una de otra por características tales como el color y textura del cabello, el color de la piel, el color y forma de los ojos, tamaño de las extremidades y partes del cuerpo, y órganos faciales.
Esto supone que muchos científicos han llegado a la conclusión de que esas diferencias entre las personas son superficiales, ya que los seres humanos tal cual, poseen más características en común, que lo percibido exteriormente.
Cabe destacar que, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha indicado que “pese a los esfuerzos desplegados por la comunidad internacional y los gobiernos, el racismo y la discriminación continúan siendo la causa de una serie de violaciones de derechos humanos”, enfatizando que este fenómeno impide la erradicación de la pobreza y el ejercicio de los derechos humanos.
Aunque una raza se defina como una población con características biológicas distinguibles, hay que insistir en la unidad de la especie y el origen común de todos los seres humanos. Las diferencias que existen no justifican la superioridad de uno ni la inferioridad de otros. Las relativas diferencias que pueden existir son producto de la historia cultural de cada uno y no de factores biológicos.
Finalmente, las sociedades modernas de hoy han propuesto y promulgado leyes para asegurar que la gente se “trate” mutuamente con respeto y dignidad para contrarrestar la enfermedad del racismo y la xenofobia, a pesar de que la única causa subyacente del prejuicio racial, es la ignorancia.

Luis Fernando Allen Forbes