Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 9 Octubre, 2014

Es lamentable constatar cuánta gente desconoce que nuestra verdadera independencia nace en la rica veta de los acontecimientos de la Campaña Nacional


De cal y de arena

En el mes de la Patria

Setiembre, mes que enriquece la agenda de las celebraciones de la Patria. En este setiembre ha resaltado la efemérides de la independencia de Costa Rica en coincidencia con los actos cívicos organizados para conmemorar este año el bicentenario del nacimiento de la figura política más importante de nuestra historia —el presidente don Juan Rafael Mora Porras— y con la recordación, este 30 de setiembre, del 154 aniversario de su fusilamiento, “el más oprobioso y vergonzoso crimen de Estado” inscrito en los anales del tránsito de nuestro país como Nación independiente. Observamos la celebración del 15 de setiembre: una rutinaria participación de funcionarios públicos, de maestros y de estudiantes que en nada cambió los contenidos meramente formales de esos actos ceremoniales de la fecha.
Desfiles y marchas más cercanos a las formas de un carnaval (con uniformes sus protagonistas, no con disfraces) coronados por discursos cívicamente insulsos seguidos de cerca por una minoría que trataba de guardar la seriedad del acto y que conocía su significado, en contraste de conductas respecto de quienes parecían presenciar algo que se aproximaba a una feria.
Un público frío y displicente como si estuviese ayuno de conocimientos sobre el significado de aquellas conmemoraciones del 15 y del 30 de setiembre, lleva a preguntar qué está fallando a la hora de infundir consciencia sobre los temas de la agenda de la Patria. ¿La educación cívica?
Las entrevistas evidenciaban que había gente que no sabía precisar ni siquiera de quién se independizó este país; otros no tenían noticia de quién era el ciudadano al que se le rendía homenaje en su monumento frente a Correos. Ninguno de los entrevistados a los que escuché dejó ver alguna noción del sentido de la gesta heroica del Presidente Mora Porras y de lo que había ocurrido en Santa Rosa, en Rivas, en San Juan del Sur, en La Virgen, en Castillo Viejo. ¡Cuidado si estos no son capítulos de la historia en blanco también para quienes hacían las entrevistas.
No hay parangón con los grados de información y de conocimiento de que hace gala el masivo conglomerado de ciudadanos comunes y corrientes cuando se trata de abordar temas deportivos, particularmente el fútbol.
Están al día, se prodigan a la hora de emitir juicios de valor en las decenas de programas que saturan la radio y la televisión con la temática del fútbol.
Es el mismo desbalance que se evidencia en la atención que le presta la prensa a aquellos temas de la agenda de la Patria en contraste con la inacabable cobertura deportiva. Y no es que ello esté mal; ojalá una cosa y otra tuviesen un parecido despliegue. No lo tienen. ¿Por qué?
¿Por qué el nivel de conocimientos sobre la agenda de la Patria que atesora el ciudadano costarricense en general es bajo, como no lo es en temas deportivos, los del fútbol, singularizo de nuevo?
Es lamentable constatar cuánta gente desconoce que nuestra verdadera independencia nace en la rica veta de los acontecimientos de la Campaña Nacional.
 

Álvaro Madrigal