Joaquín Mejía
Managing Partner en la oficina de McKinsey en Costa Rica
“Los líderes empresariales actuales transformarán sus empresas con tecnología durante el resto de sus carreras”. Con esta frase inicia el libro Rewired: The McKinsey Guide to Outcompeting in the Age of Digital and AI, de mis colegas Eric Lamarre, Kate Smaje y Rodney Zemmel, y en muy poco tiempo los acontecimientos ya confirmaron su veracidad. Para países como Costa Rica, con una economía cada vez más orientada a servicios intensivos en conocimiento; esta afirmación no es teórica: es inmediata.
Hace tres años, la inteligencia artificial generativa (GenAI) apenas comenzaba a calar en la conciencia pública y la inteligencia artificial (IA) con agentes era solo una idea incipiente. Desde entonces, estas tecnologías se han catapultado a la cima de la agenda corporativa.
Ahora, en 2026, los autores (se suma Rob Levin) expandieron la información en una segunda edición e incluyeron una guía para la transformación empresarial dirigida a líderes de negocios y talento enfocado en tecnología. El documento plantea una verdad incómoda: la ventaja competitiva en la era de la IA no proviene de adoptar tecnología, sino de la capacidad para convertirla en valor sostenido.
Líderes en el asiento del piloto
Las compañías que están marcando la diferencia a nivel global se concentran en transformar profundamente los núcleos de su negocio; esto implica una decisión que muchas organizaciones aún evitan: dejar de dispersarse y apostar por pocos frentes donde el impacto económico sea determinante.
El documento desafía la inercia corporativa sugiriendo que toda empresa tiene oportunidades de mejora, identificarlas y actuar sobre ellas con inteligencia artificial es lo que distingue a los líderes. En sectores clave de Costa Rica— como servicios empresariales, manufactura avanzada, dispositivos médicos, turismo y banca — esto representa una oportunidad extraordinaria donde la optimización, la predicción y la automatización pueden liberar valor significativo si se abordan integralmente y no como iniciativas periféricas.
El manual también es categórico en cuanto al liderazgo: no existen casos exitosos donde los CEOs o ejecutivos senior no hayan tomado el control de la transformación. Este aspecto exige que los ejecutivos entiendan, cuestionen y rediseñen su negocio asumiendo responsabilidad directa sobre los resultados.
Toda transformación tecnológica y de IA involucra a las personas. Las empresas líderes aumentan su densidad de talento tecnológico: más del 70% debe ser interno, más del 70% deben ser ingenieros proactivos que desarrollen soluciones óptimas de software, y más del 70% deben ser altamente calificados.
Costa Rica parte desde una posición particularmente favorable. Su ecosistema de talento bilingüe, la presencia de centros de servicios globales y una trayectoria consolidada en sectores como dispositivos médicos y tecnologías digitales crean una base ideal para acelerar la adopción de IA. Esa ventaja no es automática, requiere que las empresas locales pasen de operar como ejecutores eficientes a diseñadores de soluciones basadas en datos y tecnología.
En el caso nacional donde el talento técnico ha sido uno de los principales motores de atracción de inversión extranjera, el siguiente paso es profundizar su especialización en áreas como inteligencia artificial, ingeniería de datos y desarrollo de productos digitales.
Velocidad, infraestructura, datos, agentes y adopción
Tres elementos centrales del conjunto de recomendaciones de Rewired son la velocidad, la infraestructura y la IA agentica. Las empresas que avanzan son las que reducen la distancia entre la decisión y la acción, que eliminan fricciones internas y que organizan sus equipos en torno a resultados.
En cuanto a los agentes de IA, se está avanzando rápidamente hacia el dominio de la ingeniería de estos nuevos elementos digitales. Procesan datos no estructurados, amplían sus plataformas con capacidades agenticas, automatizan medidas de seguridad y controles y experimentan con rapidez. Muchas organizaciones en nuestro país ya cuentan con datos valiosos así que el reto es estructurarlos y activarlos para crear ventajas competitivas reales.
Finalmente, destacan dos ideas: la necesidad de las empresas de construir sistemas que sean transparentes, seguros y confiables y de aprender de forma continua, lo que obliga a los líderes a reinventarse constantemente.
Para Costa Rica las ideas de Rewired son particularmente urgentes. El país ha construido una reputación como hub de talento y servicios sofisticados; pero la siguiente etapa exige algo más: liderar en la creación de valor a través de inteligencia artificial. La oportunidad está sobre la mesa. La diferencia entre capturarla o no dependerá de qué tan rápido los líderes empresariales decidan moverse de la experimentación a la transformación real.




































