Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 22 Marzo, 2013

Las empresas influyen en la salud de sus trabajadores, un ingrediente capital de la felicidad, lo cual se proyecta a su grupo familiar y a la red social que lo rodea


Empresas para vivir… o morir

“Si este lugar mejora cualquier cosa un poco más, yo simplemente no me iré a casa en las noches”, indica un empleado de SAS, una exitosa compañía de más de 6.000 trabajadores que se inició como un proyecto de investigación universitario y se convirtió en una de las mayores productoras de software del mundo. Este empleado resume el excelente clima de trabajo, conjugado con una alta productividad.
SAS es una de las 259 compañías a las que se pidió la opinión de 277.000 empleados que operan en 45 países, a fin de llevar un índice de cuáles son las mejores compañías para trabajar.
En el reciente ranking, publicado por la revista Fortune, SAS fue nominada como la segunda compañía más atractiva para sus colaboradores, después de Google.
Las empresas influyen en la salud de sus trabajadores, un ingrediente capital de la felicidad, lo cual se proyecta a su grupo familiar y a la red social que lo rodea.
En efecto, un buen ambiente de trabajo puede transformarse en un imán o puede constituirse en un lugar peligroso. Aquí no se habla solo de operarios, el clima contagia a todos: profesionales, jefes, gerentes.
Hay una vieja creencia que sostiene que un clima basado en el estrés, en la amenaza expresa o simulada, en la desconfianza, puede llegar a ser más productivo. La tendencia, sin embargo, va por el lado opuesto.
Cuando uno analiza a empresas muy exitosas desde el punto de vista de su crecimiento y utilidades, como las 100 mejores empresas para trabajar citadas en este ranking, no puede sino convencerse de que una organización, en cualquier parte del mundo, puede ser una promotora de la salud preventiva con un alto impacto.
¿Qué factores evalúan los empleados? En este tipo de ranking se pregunta acerca de la credibilidad que tienen en los administradores o gerentes, un factor que ha sido fuertemente sostenido por los investigadores organizacionales y que en el fondo es un valor de vida. Valoran también la satisfacción en el trabajo y la camaradería. Además se hace una auditoría “cultural” de la empresa, en que se valoran aspectos como los beneficios económicos, la comunicación interna y el desarrollo del personal.
Paralelo a esto, a uno todavía le suenan en los oídos el caso de Telecom en Francia, donde el temor llevó a una ola de suicidios a decenas de trabajadores. Las empresas pasan por momentos duros, pero la forma de cómo los enfrentan es fundamental, en eso falló esta compañía.
Uno de los empleados de Telecom al suicidarse dejó una carta donde acusa a la empresa de un “management de terror”. Una operaria de Internet no tuvo fuerzas para continuar y después de una notificación de la compañía se lanza desde el cuarto piso y queda un par de horas agonizando en medio de sus desconsolados compañeros. Otro empleado se clava un cuchillo en el estómago en medio de una reunión… los casos se multiplican.
¿Y la compañía qué? Bueno, dijo que contrataría más psicólogos para atender la situación. ¡Plop!

Arturo Jofré
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