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Industriales aseguran que llegaron al límite en que tienen que trasladar los incrementos en los costos de producción
Empresas en apuros para sortear escalada en precio del petróleo

Turismo teme perder competitividad con respecto a otros destinos; constructores reajustan presupuestos constantemente

Sector alimentario empezó a subir precios y transportistas hacen cambios en sus cronogramas de trabajo

Javiera Gutiérrez
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Con el crudo rondando los $148 por barril y una incertidumbre del panorama mundial, los empresarios nacionales comienzan a idear iniciativas para paliar los efectos negativos que puedan producirse en la salud financiera de sus compañías.
Actores importantes de la economía nacional, como el turismo y la industria, se han enfocado en sortear los aumentos en los costos de producción para no afectar los precios a sus clientes; sin embargo, otros sectores como el transporte y la construcción aseguran no poder sostenerlos más.
El turismo basa una buena parte de sus servicios en transporte y al elevarse los precios de los combustibles, las tarifas de los paquetes turísticos también tienden a subir.
“Hay que tener un cuidado tremendo con los aumentos de precios y ver lo que hace la competencia, que no es precisamente el operador local, sino más bien otros destinos como México y el Caribe”, subrayó Efraín Roldán, de Explore Costa Rica.
Otro aspecto es que los operadores de turismo venden paquetes con mucha anticipación, lo cual se traduce en pérdidas ya que los precios varían “hasta de un día para el otro”, recalcó James Taylor, de Central American Tours.
Entre las medidas que se comienzan a implementar en el turismo está el transporte conjunto, mediante el cual pasajeros de dos o más operadores comparten los buses.
Otro de los sectores que han sido golpeados por la crisis del petróleo es la construcción, impacto que se ha sentido en el alza en los precios de las materias primas como el acero y el cemento.
“Los precios han subido entre un 15% y un 40% en las compras en dólares. Esta situación finalmente se refleja en los precios al cliente”, explicó Gerardo Volio, gerente de la constructora Volio y Trejos.
El cemento, por ejemplo, ha incrementado su precio aproximadamente un 100% durante el último año.
“El cemento tiene dos componentes que dependen del crudo: el búnker (un derivado del petróleo) que es parte de sus ingredientes, y el transporte y el proceso de premezcla, que requieren combustibles para funcionar”, subrayó Mario Lara, gerente de Edica.
Estas desarrolladoras también ven afectados sus costos por los precios de los contratos de servicios de maquinarias, movimientos de tierra y transporte.
“Las maquinarias pesadas y el transporte tienen un gran componente que depende de los precios del petróleo y estos varían de un día
para otro”, comentó Lara, quien agregó que han comenzado a aplicar medidas como recortes de gastos y la reducción de los desperdicios.
La crisis de los combustibles ha impactado a las industrias alimentarias, tanto en los precios de las materias primas como en los costos de distribución.
Por el lado de las materias primas, en un estudio del Banco Mundial (BM) se asegura que la búsqueda de alternativas a los combustibles ha llevado a que los productores de insumos destinen sus cultivos a los biocombustibles.
Según la investigación del BM, los biocombustibles son los responsables de un 75% del alza del precio de los alimentos.
“Asumir estos costos es muy difícil. En Jack's hemos optado por un aumento de entre el 15% y el 20% en nuestros productos”, aseguró Tomás Pozuelo, presidente ejecutivo de Alimentos Jack's y presidente de la Cámara Costarricense de Industrias Alimenticias (CACIA).
La segunda arista de la crisis de los combustibles en la industria alimentaria se ha dejado sentir en la red de distribución y transporte de los productos.
“En el transporte estamos sufriendo también. Estamos buscando mayores eficiencias mediante el ahorro, la estructura y la creatividad”, subrayó Pozuelo, y agregó que algunos miembros de CACIA se están acercando al Gobierno a buscar alguna posibilidad para la reducción de los aranceles de algunos productos básicos, como los granos y los aceites.
La pronta aplicación de medidas para paliar el alza de los combustibles y solicitudes especiales en cuanto a la restricción vehicular son algunas de las peticiones que el sector de los transportistas de carga pesada ha planteado al Gobierno.
“Este incremento en el precio del diésel se ha reflejado en el costo de nuestros fletes, ya que el combustible significa alrededor de un 50% de estos”, subrayó Javier Reyna, presidente de la Cámara Nacional de Transporte de Carga.
En tanto, en la empresa de transporte Dole las medidas se han volcado al nivel interno.
Por ejemplo, en su terminal de contenedores en Moín se establecieron cuotas de combustibles para los equipos que funcionen con diésel. Con esta medida ha logrado una reducción del 11% del consumo, explicó Rud
y Amador, director regional de Asuntos Ambientales y Alimentarios de Dole.
Otra de estas iniciativas fue la creación del Departamento de Transportes, con el objetivo de coordinar de forma más eficiente los camiones de carga a Limón. “Esta medida nos ha dado la posibilidad de ahorrar entre un 10% y un 15% el consumo de combustibles en el transporte de las fincas de frutas a las terminales”, agregó Amador.

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