Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 7 Junio, 2013

Tres vertientes de buscadores de empleo se han convertido en bombas de tiempo… ¿Qué hacer?… ¿Hay realmente ganas de entrarle a esto?


Empleo: una bomba de tiempo

Costa Rica tiene tres vertientes de buscadores de empleo que se han convertido en bombas de tiempo… y lo peor es que pueden estallar de manera simultánea, aunque de distintas formas.
La primera vertiente la componen jóvenes que se esfuerzan por lograr un título universitario. Aquí el país ha tenido tres grandes empleadores, dos tradicionales como son el Estado y las empresas nacionales, y un tercero que apareció con fuerza en las últimas décadas: las compañías internacionales que han sido atraídas al país. Sin embargo, la dinámica de estos sectores va a un ritmo menos veloz que la oferta, por lo menos en empleo.
Costa Rica ya pasó la línea de los 40 mil graduados universitarios por año, una cifra 5,5 veces superior a la que tenía hace dos décadas.
Cuando a partir del año 2000 comenzó a darse un estancamiento del número de graduados, se podría haber pensado que sería una larga tendencia, dado que la alta deserción en la enseñanza media y el arrastre de las bajas tasas de natalidad tendían a mantenerse. Pero no fue así, a partir de 2006 se ha vuelto a dar un crecimiento sostenido de graduados en términos absolutos.
El segundo detonante es el alto porcentaje de jóvenes que desertan de la educación media, muchos de los cuales no estudian ni trabajan.
En Costa Rica apenas la mitad de los jóvenes concluyen la educación secundaria. Hace 40 años en Costa Rica el 30% terminaba la educación media y había países como Jamaica en que apenas el 9% lo hacía; ahora en Jamaica el 70% termina la secundaria… y vea donde estamos nosotros.
Hay que reconocer que el ministro Garnier ha logrado avances en la materia, pero el problema es muy grande.
El tercer detonante está en el casi millón de personas que están sumergidos en la pobreza y en la pobreza extrema. Es posible que una apreciable cantidad de jóvenes se encuentren también entre los desertores del grupo anterior.
El problema central es que Costa Rica hace rato perdió su capacidad de movilidad social, que fue la receta que la hizo grande en América Latina. Ahora se encuentra entre los países del continente más discapacitados para avanzar en este campo… y desde hace un par de décadas.
¿Habrá una enfermedad más grave en una sociedad normal (no en guerra o dictadura) que el ostentar una alta tasa de desempleo y pobreza?
Costa Rica no ha podido construir una dinámica de desarrollo que permita mantener el desempleo en cifras no mayores al 5% o 6%, lo que va acumulando la energía que requieren los tres detonadores.
Si a eso agregamos la proliferación del subempleo, de empleos sin salario mínimo, con las preocupantes cifras que entrega el Ministerio del Trabajo, el queque está completo.
El empleo de calidad y el volver a activar la máquina de la movilidad social, constituyen ejes centrales que se deben enfrentar con urgencia en el país.
Si seguimos haciendo lo mismo, ya sabemos a qué nos exponemos. ¿Qué hacer? No, la pregunta correcta es si hay realmente ganas de entrarle a esto.



Arturo Jofré

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