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Organismo pide regulaciones para que banca asuma riesgos cambiarios
Elevada dolarización preocupa al FMI

• Persisten vulnerabilidades financieras en el país a juicio de entidad

Wilmer Murillo
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La elevada dolarización de activos y pasivos persiste como una de las principales vulnerabilidades de la economía costarricense.
Esto conlleva a que existan riesgos que podrían hacer peligrar los intentos de reducir y moderar las expectativas inflacionarias.
A pesar de que el sistema financiero se ha afianzado y diversificado, prevalecen problemas económicos importantes. Esta es al menos la visión que mantiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Costa Rica.
A juzgar por los indicadores prudenciales tradicionales, los bancos parecen estar bien capitalizados, ser rentables y gozar de gran liquidez.
Las adquisiciones recientes de bancos privados nacionales por parte de grandes conglomerados extranjeros, intensificaron la consolidación del sector.
En un comunicado difundido ayer, bajo el marco de la revisión del convenio conocido como Artículo IV, la junta de directores del FMI indicó que, tras una serie de visitas al país, entre las vulnerabilidades se encuentran la elevada dolarización de activos y pasivos, y la existencia de una actividad bancaria offshore todavía considerable.
En ese sentido, a algunos focos de vulnerabilidad, como los riesgos que genera un nivel relativamente alto de dolarización, se suma la ausencia de una eficaz supervisión consolidada de los grupos financieros.
Los directores del FMI recomendaron a las autoridades que actuaran de manera expedita para implementar las recomendaciones restantes de la actualización del Programa de Evaluación del Sector Financiero, y las instaron a conseguir la aprobación del proyecto de ley sobre el fortalecimiento de la supervisión financiera y la adopción de regulaciones para que los bancos asuman plenamente los riesgos cambiarios.
En informes anteriores el FMI ha advertido al país del riesgo que implica una alta dolarización para el sistema financiero, especialmente, por las personas que tienen créditos en dólares y reciben ingresos en la moneda local.
Además, avalaron las reformas encaminadas a modificar los mecanismos de financiamiento para la supervisión financiera y mejorar el marco de resolución de crisis bancarias.
La mayoría de los directores subrayaron que la reciente rebaja sustancial de las tasas de interés —que las hace aún más negativas en términos reales— podría dar nuevos ímpetus a una demanda agregada de por sí vigorosa, y hacer peligrar los intentos de reducir la inflación y moderar las expectativas inflacionarias.
No obstante, se aplaudieron las medidas adoptadas por el Banco Central para flexibilizar el tipo de cambio en el contexto de una transición gradual hacia un marco de metas de inflación.

En ese contexto reconocieron las restricciones que, en el actual régimen de bandas cambiarias deslizantes, enfrenta la política monetaria, como consecuencia de entradas voluminosas y continuas de capital, la presión a la apreciación del colón y las decrecientes tasas de interés del dólar estadounidense.
Aun así, exhortaron a las autoridades a sentar condiciones institucionales que permitan flexibilizar el tipo de cambio, como por ejemplo la adopción de un reglamento para la provisión de instrumentos de cobertura cambiaria, para poder efectuar la contracción necesaria de la política monetaria
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Los directores del fondo se manifestaron complacidos con las primeras medidas adoptadas en 2007 para capitalizar al Banco Central, y recomendaron una capitalización permanente mediante una transferencia única de títulos negociables que a la vez respaldaría la estrategia de desinflación.
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