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Martes 18 Octubre, 2016

El señor Trump se ha convertido en la figura actual más polarizante en la vida pública estadounidense. Su comportamiento soberbio y prepotente multiplicaría los enemigos de Estados Unidos

Elecciones presidenciales EE.UU. 2016

El presidente Barack Obama ha enfocado el desarrollo de la economía en beneficio de todos sus ciudadanos, basada en la libre competencia y con la participación transparente, solidaria y subsidiaria del gobierno y de la sociedad.
Convencido de que la democracia es la vía política para tomar decisiones que contribuyan al bienestar general. Queda claro entonces que la democracia es el fundamento de una relación fructífera de la organización ciudadana y de la preservación de la libertad.


Todos estos esfuerzos realizados por el actual gobierno, hoy se ven amenazados por un candidato que les está dando voz a las frustraciones y temores a muchos votantes sobre la posición de Washington en el mundo.
Sin duda alguna esta es una referencia al señor Donald Trump, quien es un empresario exitoso, pero de desconocida trayectoria política y sin la capacidad de infundir confianza y optimismo en la sociedad.
La mayoría de los republicanos lo perciben como una amenaza al mundo, pero sobre todo como un candidato débil y fácil de vencer por la falta de oficio político para construir y tender puentes en un mundo cada vez más inseguro.
Pese a su inexperiencia política, tampoco se le ve como un candidato que escucha, demostrando que para él los intereses personales están por encima de la cosa pública. Esto supone incapacidad de establecer objetivos precisos y de fijación de prioridades.
Estados Unidos busca un líder con capacidad de concebir un proyecto incluyente de país basado en un conocimiento profundo de sus principales problemas y causas, del entorno internacional y de su comprensión de los retos y oportunidades de la globalización.
Ese líder debe tener aptitud de transmitir mensajes relevantes, informativos o propositivos, con claridad, veracidad y prudencia. Debe ser un generador de convencimiento, entusiasmo y adhesión de la sociedad alrededor de propuestas valiosas y viables.
El señor Trump se ha convertido en la figura actual más polarizante en la vida pública estadounidense. Su comportamiento soberbio y prepotente multiplicaría los enemigos de Estados Unidos, poniendo en alto riesgo a sus ciudadanos y su democracia.
No obstante hay que mencionar que Hillary tampoco goza de la simpatía de la mayoría de indecisos y esto ha creado un vacío en la representación política de   Estados Unidos.
Lo que supone que si Trump quiere ganar debe enfocarse en el tema de la política, del cual podría emerger y ganar protagonismo como un liderazgo alternativo ajeno a la clase política existente.
Por último, a estas alturas es una tarea difícil, mas no imposible. Deberá reestructurar su estrategia política explotando las virtualidades de la crisis de representación, articulando las demandas insatisfechas, el resentimiento político, los sentimientos de marginación, con un discurso que unifique y llame al rescate de la soberanía popular expropiada por el establishment.

Luis Fernando Allen Forbes
Asociación Salvemos el Río Pacuare
Director ejecutivo