Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 10 Junio, 2011


Elecciones en Perú


El acontecimiento que ha concitado el interés de los medios internacionales en el escenario político de Nuestra América ha sido el desenlace de las elecciones presidenciales en Perú.
Ya mucho de la incógnita se había despejado en la primera vuelta, en donde se configuró la composición del nuevo Parlamento.
Allí quedó claro que el hoy presidente electo no había logrado ganar la mayoría, por lo que deberá formar alianzas con partidos de signo ideológicamente diferente para poder gobernar. Pronto ese pacto se dio con el partido que quedó de tercero, el del expresidente Toledo. A ambos los une un enemigo común: Fujimori.
Ollanta y Toledo forjaron su ya exitosa trayectoria política en su lucha frontal contra ese oprobioso régimen. Toledo, el economista neoliberal; Ollanta el militar de izquierda, ambos enfrentados a un enemigo común en nombre de un ideal común: la defensa de la democracia y las libertades públicas.
El gran derrotado es el APRA, que solo eligió cuatro parlamentarios. El fujimorismo logró un innegable triunfo porque, si bien no ganó la presidencia, sí pudo convertirse en la segunda fuerza política del país a una distancia mínima del ganador.
De hecho, Perú está hoy dividido en partes iguales. Ese será el primer gran reto al que deberá enfrentar Ollanta. De ahí el discurso conciliador del ganador en la noche misma del triunfo.
Allan García seguirá vivo políticamente solamente si los índices macroeconómicos que deja bajan. Eso le permitiría hacer apologética de su gestión.
Por su parte, Ollanta tendrá un arma: la lucha contra la corrupción; porque, si algo une a Fujimori con García es el nauseabundo nivel de corrupción que golpea a Perú.
Por eso, en buena parte la política de esa nación pende de las decisiones que tomen jueces y magistrados, no pocos de los cuales fueron nombrados en tiempos de quienes deberán ahora ser juzgados.
En conclusión, la situación que hoy vive Perú es similar a la de Brasil, donde Dilma solo ha podido ganar la presidencia y obtener la mayoría parlamentaria aliada a un partido de centro-derecha. Por ende, no es por oportunismo sino por realismo que Ollanta habla de una mayor cercanía con el Brasil lulista que con la Venezuela chavista.
Pero hay un elemento que acerca al Perú de Ollanta con los otros países (Bolivia, Paraguay, Ecuador) que, junto al suyo, configuraron el antiguo y mítico imperio inca y que ha sido dejado de lado (¿prejuicio racial?) por todos los analistas que he consultado: el factor étnico.
Toledo y Ollanta son indígenas. En las elecciones del domingo el Perú profundo ha triunfado. Las grandes ciudades (Lima, Cayao) han votado en contra de Ollanta, pero este ha ganado masivamente en el Altiplano Andino, tanto por razones económico-sociales, como por sus raíces étnico-culturales.
Ese factor acercará, tanto como el ideológico, al nuevo gobierno peruano a sus vecinos.
¡El imperio inca renace! 500 años en la historia de los pueblos no es más que un instante. Mariátegui ¡cuánta razón tenías!

Arnoldo Mora