Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 23 Enero, 2018

Elecciones nacionales sin emoción ni ganas

Algunos (as) costarricenses que ya peinamos canas podemos recordar con nostalgia la emoción y hasta la euforia como se vivía hace algunas décadas en este país el proceso de las elecciones nacionales, el cual se convertía en una verdadera fiesta cívica nacional.

Cómo olvidar las caravanas, los barrios llenos de banderas, las plazas públicas y las enormes concentraciones de fuerza al final de la campaña, realizadas generalmente en el Paseo Colón en San José.



Podemos recordar que desde niños nos entusiasmaba ser parte del equipo de guías, esperábamos la convocatoria previa al día “E”, para la capacitación y entrega de la ansiada camiseta y con buena suerte de una gorra. Las personas mayores de edad esperaban ser llamadas a formar parte de las juntas receptores de votos formando parte del equipo, ya fuera como miembros o fiscales de mesa y ni que decir si se les nombraba de fiscal general o jefe de escuela, ¡qué orgullo!, pues se convertía en parte de la autoridad a la cual se le brindaba apoyo y respeto.

Lamentablemente desde que el voluntariado se comenzó a perder en el país y por el contrario se espera una remuneración por la labor realizada, se convirtió en un factor que suma en la pérdida de la emoción y ganas por llevar a la presidencia de la República al candidato de sus amores, porque aún y cuando sea difícil de creer en la actualidad, el proceso era por “amor y pasión” eso no quiere decir que no se razonaba el voto, pero se vivía con intensidad el proceso.

Si bien es cierto, se reconoce que hay desencanto, reproches por corrupción y promesas incumplidas, que hacen que las personas de más años percibamos un ambiente “raro”, como si no estuviera pasando nada, así las cosas, la reflexión debe ser del porqué distanciarnos de lo más sagrado que tiene Costa Rica como es la democracia, el deber y el derecho de ejercer el sufragio.

Llama la atención que si no hay complacencia con el gobierno de turno, por la forma en que conduce las instituciones de Gobierno, por las promesas fallidas o actos de corrupción, la respuesta sea no ejercer el voto como medida de protesta, de acuerdo con mi criterio es un gran error, nadie debe decidir por nosotros y la mejor forma de cambiar las cosas es elegir al presidente que mejor propuesta tenga y que mayor confianza genere para Costa Rica.

Muchas veces nos lamentamos y echamos la culpa a otros, pero no observamos en nuestro interior que somos sumamente irresponsables con nuestros deberes, los cuales implican: conocer a los candidatos presidenciales y sus propuestas, sus planes de gobierno, las cuales podemos encontrar en la página del Tribunal Supremo de Elecciones o de los diferentes partidos políticos y, por supuesto, ejercer el voto.

Días atrás un medio de comunicación realizó una práctica con ciudadanos (as) a quienes solicitaba reconocer a los candidatos presidenciales y buena parte de la población consultada reprobó la prueba, lo cual resulta increíble a menos de un mes para que se lleven a cabo las elecciones nacionales.

¡Costarricenses!, es inaceptable que sigamos con esa conducta, pareciera que es peor la medicina que la enfermedad, queda en nuestra conciencia que el país progrese y ofrezca bienestar a todos y todas las que habitamos en esta bendita tierra.