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Presas, bocinas y banderas abarrotaron centros de votación pese a frío arranque del domingo
Elección calentó en día definitivo
- Partidarios de Liberación Nacional y Acción Ciudadana dominaron en las calles todo el fin de semana

El sabor a fiesta se apoderó de las calles, tanto el domingo como durante la jornada previa. No hicieron falta grandes bandas ni costosos instrumentos musicales, los cláxones de los carros lograron entonar las más bulliciosas consignas a favor de sus candidatos favoritos.
Los paños verdiblancos y rojiamarillos, de los Partidos Liberación Nacional (PLN) y Acción Ciudadana (PAC) respectivamente, dominaron claramente las calles de la Gran Area Metropolitana. Así también los rojiblancos y algunos minoritarios tuvieron su presencia.
Simpatizantes de Laura Chinchilla y Ottón Solís, así como del resto de los candidatos, por fin se decidieron a tomar las calles tras unas semanas previas en las que no se sentía la cercanía de las elecciones.
Las presas, coloridas en esta ocasión, hicieron sufrir a muchos conductores en la capital. Esto ocurrió sobre todo en horas de la tarde.
Antes del cierre de las urnas, las principales arterias de San José se bloquearon y muchas personas tuvieron que cambiar su ruta habitual porque miles de seguidores rojiamarillos, los colores del Partido Acción Ciudadana, tomaron las calles mayoritariamente.
Un claro ejemplo fueron las vías de San Pedro, donde los carros ataviados con banderas bloquearon el paso festejando el día electoral, y la victoria anticipada de sus candidatos.
Pasadas las 5 p.m., la ciudadanía decidió mostrar masivamente su euforia por las elecciones y en apoyo a sus candidatos. “Todo San Pedro está con el PAC”, comentó una joven, quien aseguró que también se veían los colores de Liberación “pero en menor escala”.
En un recorrido efectuado por LA REPUBLICA, se comprobó que en la mayoría de los centros de votación, el trabajo de los menores puso un sabor especial, no solo con vítores a favor de sus candidatos preferidos, sino también a la hora de ayudar a las personas para llevarlas hasta el sitio adecuado para emitir el sufragio.
Del mismo modo se produjeron algunos cierres de vías, sobre todo en aquellas escuelas ubicadas frente a carreteras principales.
Por su parte, la generalidad de los servicios públicos funcionó con normalidad en la mayor parte del país.
“Ha sido una jornada muy tranquila”, señaló Hugo Picado, vocero del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en relación a la ausencia de problemas y al ambiente de fiesta. La eliminación de la “ley seca” no trajo aparejada ninguna incidencia. “Cuando existía, había más conflictos” con borrachos.
Desde hospitales, que permitían la salida de sus pacientes si se hallaban en condiciones (y siempre acompañados por un familiar), pasando por cajeros automáticos y teléfonos… Todos los servicios funcionaron con normalidad, explicó Héctor Fernández, director del Registro Electoral.
En zonas fuera del Area Metropolitana la buena afluencia a las urnas fue evidente. Por ejemplo, en Limón, la fuerte temperatura que hizo en toda la provincia, contagió en gran parte a los electores, que en considerable cantidad acudieron a elegir a sus representantes.
Aunque la mañana tuvo una tibia presencia de personas, con el paso de las horas fue aumentando, en medio de la música pegajosa y el alto volumen que había en cada uno de los toldos.
En Siquirres, los liberacionistas dominaban el ambiente, salvo a la 1 p.m. cuando acudió a votar el ex sacerdote Gerardo Vargas, quien opta por una diputación por el Frente Amplio y que contó con amplio apoyo de sus seguidores.
Prácticamente las 6.617 urnas abrieron con puntualidad, en lugar de hacerlo a la hora tica. “Casi todas las juntas lo hicieron a las 6 a.m.”, confirmó Picado, siendo la más tardía una en Batán, en la provincia de Limón, a las 6.50 a.m. Se trata de “un récord de puntualidad”, dijo el funcionario.
La hora promedio de apertura de mesas con observadores internacionales fue a las 6.17 a.m.
Las urnas en Costa Rica abren durante 12 horas, de 6 a.m. a 6 p.m., a diferencia de la mayoría de los países de América Latina, que permiten la votación de sus ciudadanos por ocho horas, dijo a LA REPUBLICA María Emma Mejía, líder de la misión de observadores internacionales de la Organización de Estados Americanos.
Pero no todos los votantes podían salir a las juntas receptoras de votos a ejercer su derecho al sufragio. Había dos excepciones claras: centros penitenciarios y hogares de ancianos.
Un total de 72 urnas se repartieron entre las distintas instituciones de estos sectores de la población a lo largo y ancho de todo el país, para que privados de libertad y adultos mayores pudieran ejercer sin dificultad su derecho al voto. Treinta y siete se colocaron en los hogares de ancianos, en los que se registraban unas 3 mil personas, y 35 en las cárceles de todo el país, para un total de 6 mil presidiarios.
En todo caso, muchos de esos 6 mil ya no estaban en las cárceles, por lo que la participación no fue demasiado elevada.
Precisamente, el que los presos puedan votar, es algo que llamó poderosamente la atención, de forma positiva, a los observadores internacionales enviados a nuestro país por la OEA, ya que es algo que no se suele en la mayoría de los países de los que provenían los integrantes de la misión.


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