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Viernes 22 Febrero, 2013

Existen des-economías de escala, pero son abusos por la libre de los ciclos electores cuando inundan de planillas y salarios altos a estos monopolios por fidelidades partidarias


El valor agregado de un monopolio público

El ICE es una empresa que responde al hecho económico de las economías de escala, donde el costo promedio de producción cae por el aumento en su volumen, motivando las fusiones y conglomerados empresariales en el mundo.
Esto se ha producido con el acero, la bauxita, el estaño, los hidrocarburos, el cobre, la generación eléctrica, las telecomunicaciones, los comercios al detalle y al por mayor, y otros.
Si la actividad de producción eléctrica se asigna al sector privado, una proporción considerable de hogares y empresas con rentas insuficientes, no podrán pagar en corto plazo la electricidad a los precios de mercado, y el Estado tendrá que compensar la diferencia con déficits fiscales e inflación.
Si los empresarios se apropian de las economías de escala se constituyen monopolios naturales, con ganancias que desploman la capacidad de compra de los ciudadanos.
Por el contrario, el monopolio público es más eficiente al fijar los precios más reducidos que puede determinar el mercado.
Existen des-economías de escala, pero son abusos por la libre de los ciclos electores cuando inundan de planillas y salarios altos a estos monopolios por fidelidades partidarias. En el ICE —2006-2010—, la planilla creo innecesariamente en 5 mil empleos y salarios altos como resultado del Plan Escudo del gobierno anterior.
Actualmente las tarifas eléctricas aumentan como resultado de la estación seca, violentada por el cambio climático originado en el carbono (CO2) que se acumula en la atmósfera por la industrialización china y norteamericana, y el ICE entonces debe producir energía con más hidrocarburos.
Por otro lado, la especulación financiera capitalista aumenta el precio del petróleo (con promedios de USD 100 el Barril, y USD 188 para los refinados), por lo que es vital recurrir al uso gas natural licuado —distinto al gas licuado de petróleo—.
Este producto es un 88% más barato que los hidrocarburos, por lo que las plantas térmicas Moín y Garabito lo emplearán en meses, con reducción del costo y de las tarifas. El gas natural induce a la generación de empleos, y su costo hace atractiva nuestra competitividad. Además contamina más del 50% menos que los hidrocarburos, garantiza la continuidad del suministro eléctrico y el financiamiento de la reserva de seguridad del sistema eléctrico nacional.
El ICE y el país cumplen así con las “Metas y Objetivos del Proyecto del Milenio de la ONU”, y los proyectos del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia sobre la pobreza, por lo que debemos volver a gestionar directamente la producción de energía y las telecomunicaciones, para coincidir también con la Declaración de las Metas del Milenio, y los principios de democratización económica preconizados por la ONU.
El costo del KWh del ICE es el tercer precio más bajo en América Latina, y con la explotación de la geotermia, y los proyectos Diquís y Reventazón —2.000 MW—, el país introducirá mayor justicia económica para todos.
Finalmente, la energía eólica es ineficiente para las necesidades energéticas del país, por muchas razones, siendo la más importante la imposibilidad de almacenar energía.

Elías José Lizano Jarquín
Economista UCR-Asesor Financiero - Ex-Jefe Oficina Programas Eléctricos del ICE - Ex-Gerente INCOP - Ex-Contralor UNA - Ex-Auditor General INA