Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 6 Enero, 2014

Mientras nosotros vamos despacio, sin ánimo de agitarnos en estas primeras semanas del año, los políticos en ejercicio hoy se levantaron llenos de adrenalina, con el pie en el acelerador


El primer lunes de enero

Hoy es el primer lunes de enero, por ende, el primer día del año. Empieza, ahora sí, el 2014. Igual que todos los años, desacelerados del ritmo que nos impusieron los meses de octubre, noviembre y diciembre, nos vamos quitando la modorra de las fiestas para iniciar el recorrido de las próximas semanas.
Inauguramos agendas, cuadernos, libretas con calma, con buena letra, tratando de ser prolijos. Todavía los propósitos para el nuevo año están frescos y si no logramos cumplirlos el 1, 2 o el 3 de enero, hoy es el momento idóneo para iniciarlos.
O bueno, si hoy no es nuestro primer día laboral, podemos extender la pereza hasta la próxima semana, y darles un poco más de largas a los cambios propuestos para los meses que vienen.
Como criaturas ignorantes del futuro (¡si tan solo pudiésemos echar un vistazo de vez en cuando a lo que nos espera!) el porvenir nos carga de esperanzas (aunque tratemos de aniquilarlas para evitar el sufrimiento de los deseos incumplidos).
Y así estamos hoy, estrenando lentamente el año, atentos a todo lo que nos espera, a los que nos deparará el futuro, ese destino mitad forjado mitad ofrecido por la vida.
Este primer lunes es, además, 6 de enero, el Día de Reyes, celebración española con cierta fuerza en algunos países latinoamericanos. Motivo para empezar el año continuando con los regalos y los brindis.
Todo esto para nosotros, ciudadanos comunes, que vemos en el camino del 2014 novedades y expectativas. Imaginemos el despertar, hoy, de los candidatos presidenciales y sus equipos.
Están a menos de un mes del primer domingo de febrero y la ansiedad los carcome. Algunos estarán cercanos al pánico: no quieren pensar en la posibilidad de no ganar las elecciones. Otros tal vez orienten sus temores a la eventualidad de un triunfo. Los que están debajo de los porcentajes en pugna, seguirán tranquilos. No falta el que tenga que luchar por no bajar y el que pelee por subir.
Todos tendrán sus planes y solo cuatro cortas semanas para tratar de alcanzarlos. ¿Alguien logrará revertir las últimas encuestas? ¿Cuándo se decidirán los indecisos? ¿Se decidirán? ¿Bajará el abstencionismo? ¿Estará ya el resultado de las elecciones escrito en alguna bola de cristal?
Mientras nosotros vamos despacio, sin ánimo de agitarnos en estas primeras semanas del año, sin ganas de zambullirnos en el estrés que poco a poco nos consumirá, los políticos en ejercicio hoy se levantaron llenos de adrenalina, con el pie en el acelerador, con la angustia carcomiéndoles las uñas, con taquicardia. Y no tendrán descanso durante los próximos 27 días.
No me gustan las corridas a la tica de las fiestas de Zapote. En cambio, ver los toros desde la barrera, observar la corrida de los candidatos hacia la Casa Presidencial en el mismo distrito, me apasiona.
Cada cuatrienio el año inicia con la perspectiva de las elecciones. No recuerdo cuál fue la última vez que sentí que las cosas podían cambiar y en serio. Se me olvida si algún día me ilusioné ante la posible ruptura del continuismo. No sé si hubo un momento de esperanza… sí, sí hubo.

Claudia Barrionuevo
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