Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 23 Abril, 2013

Lamentablemente nadie nos enseña el poder del silencio. “Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”. Ernest Hemingway


El poder del silencio

Recuerdo mi gran preocupación los primeros años de vida de mis hijos por que hablaran y lo hicieran bien.
A través de las tradiciones y la historia, se nos ha enseñado el gran valor de la palabra; tanto que hoy hay muchos estudios de la programación neurolingüística y del impacto de nuestra palabra en todas las etapas del desarrollo personal.
En la actualidad quedarse callado ante cualquier diferencia con un tercero es prácticamente una locura. Como dice el refrán: “¡El que calla otorga!”.
Aún peor, no solo contestamos, sino que lo hacemos usualmente con agresividad. Fíjese por un momento cómo reaccionamos en las calles al conducir, ni siquiera respetamos cuando pasamos al frente de una escuela, colegio u hospital.
Lamentablemente nadie nos enseña el poder del silencio. “Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”. Ernest Hemingway.
Es paradójico entonces decir que una de las características más importantes de un líder es la empatía y su calidad de escucha. Para poder lograr tener ambas se debe ejercitar el poder del silencio.
No es una práctica común y mucho menos lo es fácil: “manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra”, pero sí es gratificante; así lo dijo George Clemenceau.
En el ejercicio del silencio, la observación y la escucha se vuelven prioritarias; aprendiendo así a valorar con detalle lo que nos rodea, las maravillas del mundo y a los demás.
Nuestro mundo es tan acelerado que muchas veces ni siquiera hemos dejado que la otra persona haya terminado de hablar y ya tenemos una respuesta. La mayoría de las veces, lamentablemente, una justificación.
Aprenda a usar más el silencio, se sorprenderá todo lo que encontrará a su alrededor. Verá y oirá cosas que nunca imaginó. Aprenderá a escuchar no solo a los demás, sino a usted mismo.
Cómo piensa y cómo reacciona normalmente ante diferentes circunstancias, personas y palabras.
Recuerde que si tiene hijos, también es necesario enseñarles el poder del silencio, mientras aprendemos el uso del mismo. Recordemos que las palabras son poderosas, pero no olvidemos que el balance se logra mediante el silencio, así como el blanco al negro y el ying al yang.
“El silencio es infinito como el movimiento, no tiene límites. Para mí, los límites los pone la palabra”. Marcel Marceau.
Aprenda a potenciar su liderazgo ejercitando el silencio. ¡Usted puede, y además le aseguro que lo disfrutará!

Mónica Araya
Presidente
Centro Regional de Competitividad Empresarial (CRECE)
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