Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

Enviar
Jueves 28 Agosto, 2014

Muchos paquianos se encuentran relegados de los puestos de dirección superior en el Poder Ejecutivo, ¿Cuál PAC se impondrá?


¡El PAC! ¿De cuál Solís?    

El Partido Acción Ciudadana logró romper —en su cuarto intento— el bipartidismo existente en el Poder Ejecutivo desde 1953. No podemos calificar al PAC como un partido novato, pues acumuló “fogueo” legislativo y político a partir de 2002, con una importante cantidad de diputados desde entonces. Ahora, llegó al Ejecutivo cuando menos unidad tenía en su estructura, producto de las tres derrotas anteriores que hasta migraciones produjeron.
Luego de tres meses y medio en el poder, lo que más se percibe como deficiencia del PAC gobernando es su falta de pericia política y su dubitación en metas y objetivos.
En este corto periodo tanto el Ejecutivo, como su fracción legislativa y la estructura del partido nos acostumbran a una exhibición mediática de todas sus diferencias internas. Algo poco común en partidos pequeños —como el PAC— con estructuras y liderazgos limitados.
Soy de la tesis que el estilo de liderazgo de Ottón Solís y su forma de gestor político, debilitó en mucho su poder de control durante los años transcurridos del 2001-2013. Su “laissez-faire político” en las asambleas del partido permitió que la dirección de la agrupación cayera en manos de opositores a su liderazgo y estos minaron su influencia. Inclusive promovieron la llegada a la Asamblea Legislativa de muchos diputados que no comulgaban con la rigidez temática del fundador, los mismos que buscaron su relevo.
El error estratégico de Solís Fallas tiene su punto de inflexión en el momento que logra ser nominado a diputado 2014-2018 y con su elección posterior. Así, no solamente tiene la oportunidad de reactivar su hoja programática, la que dio origen al partido, sino que también le permite convertirse en la “conciencia-Pac” y empezar a recuperar el partido que se le escapaba y que pudo perderlo del todo sin la palestra política que hoy tiene.
Por su parte, Luis G. Solís llegó a ser Presidente de la República gracias a que en su campaña no solamente fue más empático que el fundador, sino que, además, más pragmático, inclusive en el diseño e inversión de campaña. De lo contrario, seguramente, el PAC con su rigidez programática habría perdido de nuevo otra elección presidencial.
El presidente Solís está en la realpolitik —el ser de la política— no puede gobernar con la rigidez de un librillo ideológico al ser el gobernante del 100% de los costarricenses, no del 7 o 10% de paquianos, esos que tan solo eligieron 13 diputados. No puede gobernar con la rigidez de un código ético y político que Ottón Solís definió desde el mundo del deber ser, de lo ideal, pero no del mundo de lo real, desde el cual hoy gobiernan.
Muchos paquianos se encuentran relegados de los puestos de dirección superior en el Poder Ejecutivo. El Presidente hizo su gabinete con asesoría de sus allegados, quienes le apoyaron en una lucha que desde su precandidatura parecía tan solo un ejercicio patriótico; que concluyó con un triunfo sorprendente que el fundador del partido siempre soñó, empero, apegado y condicionado a los códigos “bandera” del partido que hoy son las amarras de la Administración Solís Rivera. Entonces, ¿Cuál PAC se impondrá?

Claudio Alpízar Otoya

Politólogo