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En el país hay cada vez más desarrolladores interesados en construir edificios amigables. Arquitectos, ingenieros y expertos en innovaciones tecnológicas ofrecen lo necesario a los empresarios que dan el paso hacia la sostenibilidad

El negocio de la sostenibilidad

No hace mucho apenas si se hablaba de cómo en otros países crecían los edificios diseñados para ahorrar energía, agua y en general todo lo que contribuye a cuidar los recursos naturales.
Hoy se unen arquitectos, ingenieros y expertos en innovaciones tecnológicas para ofrecer lo necesario a los empresarios que dan el paso hacia la sostenibilidad.
Muchos en Costa Rica se resistían ante el tema por temor a los altos costos que supuestamente implicaba incursionar en este modelo de desarrollo.
Hoy, sin embargo, ya en el país hay cada vez más desarrolladores interesados en construir edificios amigables con el ambiente porque no han tardado en comprobar cómo una inversión que al inicio podría ser o parecer mayor, se recupera pronto por medio del ahorro que significan estas edificaciones en rubros como energía, agua y otros que, al no ser tan obvios, no se advierten tanto hasta que la realidad los pone de manifiesto.
Así lo explica una publicación de este medio hoy dando cuenta de empresas que ya gozan del doble favor de obtener beneficios económicos y de sentirse y verse como contribuyentes al cuido del medio ambiente y los recursos naturales.
Los beneficios son muchos. Recolectan agua de lluvia y la trasladan a los servicios sanitarios. La amplitud de los ventanales y las plantas que rodean los edificios contribuyen a bajar la temperatura evitando el uso de aires acondicionados. Instalan paneles solares para captar la energía del sol, almacenarla y utilizarla y en general una serie de tecnologías que van cambiando las edificaciones hacia unos modelos menos contaminantes y con materiales renovables. El ahorro no es solo en recursos no renovables sino en dinero. Se benefician el ambiente y la economía.
Este es un paso más en la ruta hacia un mundo que gira necesariamente hacia la sostenibilidad.
Sin embargo, constituye también un impulso hacia la innovación y los avances tecnológicos para mantener nuestra calidad de vida, que van delineando el nuevo perfil del mundo en el siglo XXI.


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