Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 2 Julio, 2010


El lado oculto del Mundial


Un Mundial de Fútbol como el que vive hoy Sudáfrica, es sin dudas el evento más globalizado de la humanidad. Esta hiper exposición constituye a la vez un arma de doble filo, por un lado muestra una máxima del espíritu de competencia humano y por otro deja ver peculiares irrupciones de la doctrina que se vende al mundo.

1. Desprecio a la verdad. A pesar de que millones de personas observaron como los errores arbitrales definieron injustamente la suerte de los partidos, la FIFA rehúsa utilizar la tecnología a favor de la verdad.
Es lamentable que millones de niños vean como en una competencia aparentemente justa, quien logra engañar al árbitro recibe recompensa. Es posible que los organizadores deseen defender el lado humano del fútbol, sin embargo existiendo todos los medios disponibles para evitarlo, es una gran omisión no querer dar paso a la tecnología.

2. El fracaso del superhombre. Existe una tendencia mediatizada, impulsada por el comercio y las marcas, de resaltar antes de tiempo a las supuestas superestrellas. Ronaldo, Cannavaro, Rooney, Ribéry, Lampard, Drogba, Márquez, Torres, Eto’o, Donovan, apellidos que sonaban al inicio, pero ya no tienen más que mostrar. El asunto es que la colectividad ha opacado a las grandes figuras, por una simple razón, el fútbol es un deporte más de habilidad colectiva que individual.
Aún faltan los partidos más importantes, pero sin dudas quien logre el cetro mundial lo tendrá que hacer a partir de la sumatoria de esfuerzos y no bajo la dependencia de un falso salvador.

3. Ridícula censura. La intención de prohibir cualquier celebración o gesto religioso no solo ha sido una deplorable coartada contra la libertad religiosa, que constituye un valor inherente al ser humano y una forma de expresión personal y cultural. Sin embargo, la FIFA ha quedado en ridículo, puesto que la televisión ha sido testigo de que tanto jugadores, en especial latinoamericanos o entrenadores, como el caso de Maradona, han hecho caso omiso a esta deplorable censura. ¿En qué estaría pensando Joseph Blatter, presidente de la FIFA? Posiblemente en un intento de alienar para proseguir con un programa de adoctrinamiento, similar al de los detestables regímenes opresores. Esto simplemente hace ver a la FIFA como una organización totalitaria que busca formar una especie de “hombre nuevo” secular.