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El regulador debe evitar el proteccionismo, dijo Gaspar Ariño, presidente de la Asociación Iberoamericana de Estudios de Regulación
“El ICE debe dar mayores facilidades”
En España se establecieron opciones para los clientes que quisieran cambiar de proveedor de servicios

El éxito de las aperturas de mercados depende en gran medida del marco legal que facilitará y permitirá la llegada de competidores. Por eso, de antemano es vital anticipar necesidades, como permitir que los clientes conserven su número aunque cambien de operación; e incluso, compartir frecuencias.
Estas responsabilidades e incluso imposición de deberes le corresponderán a la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), la cual deberá determinar estrategias para que más competidores entren al mercado.
De no lograr esa finalidad, se vería en el riesgo de que un único competidor se haga más fuerte, y el regulador termine “secuestrado” por el operador telefónico, problema que se presentó en Argentina y Perú, donde la empresa de telecomunicaciones marcó la ley y no el regulador.
Cuando eso sucede, los precios del servicio no bajan, y se hace más difícil al nuevo competidor ingresar al mercado y trasladar un beneficio al usuario.
“Este es un riesgo clásico pero se puede evitar en la medida en que se pongan límites. Es muy importante que se cree un ámbito para que todos tengan voz y garantizar transparencia, de esa forma el regulador deberá garantizar las condiciones”, dijo Gaspar Ariño, presidente de la Asociación Iberoamericana de Estudios de Regulación (Asier).
A su criterio, el error que se cometió en otros procesos iberoamericanos fue que se dejó al operador que tenía dominio del mercado, crear barreras que impidieron la entrada de competencia.
Por ejemplo, en España se obligó a Telefónica a abrir sus centrales para que terceros las pudieran utilizar. Igualmente, por normativa se obligó a permitir la portabilidad de los números telefónicos, e incluso a que cedieran l
os nuevos competidores un espacio físico en sus instalaciones.
“Esta fase se debe dar, pero no dura mucho tiempo. Hay que proteger a terceros y eso puede durar uno o dos años para que puedan instalarse en el mercado e invertir. Luego serán capaces de crecer y plantear una competencia por sus propios medios”, sentenció Ariño.
Un error en otras la
titudes, fue que el Estado se preocupó primero por vender al operador estatal y después marcar la normativa para el mercado, lo cual no sucederá en Costa Rica.
De hecho, comparan el momento de apertura local con el de Brasil, ya que son dos sedes muy atractivas y que estaban en manos de un monopolio.
“La razón por la cual veo que la apertura se justifica en este país es por la telefonía móvil. Al ICE no deberían venderlo porque funciona bien, pero en celulares deben apretar el acelerador, dijo Juan Miguel de la Cuétara, abogado español especialista en telecomunicaciones.
Previno de errores sucedidos en Argentina y Perú por ejemplo. En el primer caso, la alta inflación motivó que las tarifas se desfasaran muy rápido, y al ser los aumentos una constante, se tensó la relación entre la operadora y el Gobierno.

Daniel Chacón
[email protected]
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