El humo nubla la vista
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Sobre el tema de establecer espacios públicos 100% libres de humo de cigarro se requiere un cambio radical en los usos y costumbres sociales

El humo nubla la vista

Siete años lleva ya este país tratando de ratificar su compromiso de establecer espacios públicos 100% libres de humo de cigarro.
Actualmente, algunos legisladores integrantes de la subcomisión de Asuntos Sociales —encargada de analizar el proyecto de ley— procuran proponer un texto sustitutivo; a su juicio, si fuera muy radical, la ley nunca lograría consenso para su aprobación.

El proyecto se encuentra por ahora a la espera de que el Ejecutivo lo convoque a sesiones extraordinarias para que el plenario inicie su discusión.
Así las cosas, el nuevo freno que debe enfrentar la iniciativa es que las distintas fracciones legislativas se enzarzan en discusiones bizantinas sobre la cantidad de impuestos a los cigarrillos o la naturaleza de los espacios públicos cerrados que deben ser liberados de humo, dejando de lado el tema medular del problema, como es la protección de la salud pública; en especial la de los menores, que pese a una base legal robusta siguen iniciándose en el vicio y expuestos como fumadores pasivos. Este sí es el punto que con urgencia requiere —pero ya— esas restricciones motejadas de radicales.
La ley debe prohibir fumar en los espacios públicos e incluso en zonas al aire libre que están destinadas al uso por menores de edad, definir claramente los lugares en los que está prohibido fumar y las sanciones por su eventual incumplimiento.
Si el Ejecutivo se declara insolvente materialmente para exigir que se cumpla la ley estrictamente, bien puede delegar parte de esa responsabilidad a los ayuntamientos o perfeccionar paulatinamente los mecanismos de fiscalización.
Sobre este tema, sin duda, se requiere un cambio radical en los usos y costumbres sociales. Por esto, cualquier análisis que no se circunscriba a la salud de la ciudadanía puede ser que defienda —justificadamente o no— cualquier tipo de interés menos el primordial: el de salvaguardar la vida de la mayor cantidad posible de costarricenses.
Un nuevo fracaso del proyecto de ley contra el fumado en sitios públicos cerrados, como parecen augurar las pintas de enero, sería imperdonable.



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