Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 7 Junio, 2011


Reflexiones
El futuro del sistema cambiario


Así concluye el “Programa macroeconómico 2011-2012”, publicado en enero 2011 por la autoridad monetaria del país: “El Banco Central reconoce que una excesiva apreciación del tipo de cambio real no justificada por cambios en sus fundamentales tiene costos en términos de producto y empleo. Sin embargo, el Banco Central no cuenta con los instrumentos adecuados para revertir dicha tendencia. Por otra parte, si el Banco insistiera mediante la intervención en el mercado cambiario, en combatir la apreciación del colón, ello tiene costos cuasifiscales que tienden a reducir la capacidad del Banco Central para controlar la inflación”.
Esta manifestación de impotencia de nuestro Banco Central es quizás la evidencia principal de que la evolución futura del sistema cambiario no se puede dejar a la voluntad del mercado, es decir, que las recientes manifestaciones del FMI resultan poco afortunadas y tremendamente peligrosas para un país que no cuenta con condiciones reales para avanzar hacia una flexibilidad cambiaria total. Quienes desde un inicio nos opusimos a este, mal llevado experimento cambiario por parte del Banco Central, planteamos que la salida propuesta no solamente le trae mayor ruido e incertidumbre al sistema económico, sino que además propicia intervenciones discrecionales no anticipables por parte de los actores económicos del sistema financiero, generando pérdidas y ganancias de capital.
Quienes conocemos el medio sabemos que los reportes del FMI sobre el país se construyen en una visita de tres o cuatro días de una misión país, que esencialmente revisa los datos oficiales, se entrevista con algunos economistas y autoridades y por lo general, bajo muy pocas excepciones, establece lineamientos y recomendaciones que ponen en boca del FMI lo que algunos quisieran dentro del país fuese la tendencia o política económica a realizar. La pregunta entonces que podríamos hacernos es quiénes en el país estarían interesados en llevar el sistema cambiario a la flotación.
Ciertamente la inflación ha bajado sustantivamente con la llegada del sistema de bandas, pasamos de un 12% promedio a cerca de un 5% en el crecimiento anual de los precios. El costo de lo anterior ha sido una apreciación del colón que reduce márgenes de rentabilidad, desfavorece la producción exportable y afecta el empleo.
Es difícil establecer si el efecto ha sido por la recesión mundial o si se debe a las medidas monetarias, sin embargo la tendencia a la apreciación excesiva es insostenible.
Lo que sucede es que para intervenir se debe tener una posición fiscal favorable y/o poner restricciones al ingreso de capitales, lo que pareciera no quererse hacer.
Con un escenario tan gris en materia de posibilidades de aprobación de la reforma fiscal en el congreso y con una economía apenas iniciando su recuperación de forma bastante leve y con alti-bajos, pareciera riesgoso aventurar la estabilidad lograda por ampliar el experimento cambiario. “Si por la víspera se saca el día”, como decían nuestros abuelos, la evolución del sistema cambiario pone en jaque a la política económica vigente y requiere más que ocurrencias, una pausada definición.

Leiner Vargas Alfaro
[email protected]