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El escáner 3D apura la revolución

Ya se consiguen al precio de una PC, igual que las impresoras 3D; servirán para fabricar objetos.


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Si todo sucede como lo plantean algunos gurúes, como Chris Anderson —editor de la revista Wired y autor del exitoso libro “Makers”—, una nueva revolución industrial está a la vuelta de la esquina. Sería consecuencia de la masificación de las impresoras 3D, que ahora cuestan casi como una computadora personal, lo que permite que puedan estar en cada vez mayor cantidad de hogares.

Con una impresora 3D, dicen, cualquiera puede fabricar sus propios productos, cuyos diseños pueden ser descargados libremente de Internet. Una tecnología como esta, democratiza el diseño e impulsa definitivamente la producción colaborativa, descentralizada.

Pero si algo le estaba faltando a esta revolución para volverse realidad era la posibilidad de hacer el camino inverso. Es decir, transformar un objeto físico en un archivo 3D de computadora, que luego pueda ser editado, modificado, compartido o vuelto a “imprimir” mediante la impresora 3D. Siguiendo con la metáfora, lo que estaba faltando era el escáner 3D.

Una frontera que también se está traspasando. En los últimos meses surgieron diversos desarrollos de escáneres 3D con precios asequibles. Un complemento de gran valor para quien quiera montar en el living de su casa una “fábrica hogareña”.

En el mercado ya se consigue el modelo MakerBot Digitizer a $1.400. Además, se encuentra en pleno desarrollo el Matterform —cuyo precio de venta será de $600—, y el Fuel3D, un equipo de mano que costará menos de $1.000. Antes de estos desarrollos, y por los altísimos costos, nadie podía pensar en tener uno de estos equipos en su casa.

Los escáneres 3D utilizan diversas tecnologías. Algunos usan rayos láser, otros “flashes de luz estructurada”, y un tercer grupo construye los archivos 3D a partir de la composición de una serie de imágenes fotográficas.

Pero atención: para escanear en 3D no es necesario comprarse uno de estos nuevos dispositivos. Con ingenio, más otros equipos de casa, uno puede armarse su propio escáner 3D. Por ejemplo, con Kinect, el dispositivo de Microsoft que detecta los movimientos del cuerpo para jugar en la consola Xbox.

Con el software adecuado, los sensores de Kinect pueden escanear en tiempo real una figura y la computadora luego la transforma en un archivo 3D. Además, aplicaciones para iPhone, como Trimensional o 123D Catch, forman imágenes 3D a partir de los objetos que captura la cámara del celular.

Pero claro, los equipos y aplicaciones para el hogar suelen tener sus limitaciones técnicas, como la resolución del objeto escaneado así como la precisión de la imagen obtenida, especialmente cuando se trata de objetos con superficies brillantes o muy oscuras. Los especialistas admiten que todavía estamos lejos de lo que son capaces de lograr los escáneres 3D de uso industrial.

Si escritores como Anderson tienen razón, estamos en el nacimiento de una revolución que tendrá efectos concretos en nuestras vidas cotidianas. Una revolución que, como los objetos escaneados, aún tiene que adquirir formas más precisas.

Por Ricardo Braginski
[email protected]
Desde Buenos Aires, Argentina
 

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